Vivimos en un mundo donde el cambio acelerado y la incertidumbre son la única constante. Explorando las ideas de Melina Jajamovich, autora de “Agilidad en 4 estaciones” y referente en transformación organizacional, me quedo con varias reflexiones fundamentales para repensar cómo lideramos y aprendemos hoy:
🧭 Mentalidad de Waze o Google Maps: La agilidad no significa ir más rápido, sino tener el “chip” mental para adaptarnos y recalcular rutas en tiempo real ante lo imprevisto. Es abandonar la ilusión del siglo XX de tener planes fijos y abrazar la experimentación y el desapego.
🎷 Liderazgo al estilo Jazz: Es momento de dejar atrás la figura del “director de orquesta” que todo lo controla. Los equipos de alto rendimiento operan hoy como una banda de jazz: con una estructura mínima que otorga autonomía máxima. El liderazgo debe ser fluido y rotativo, permitiendo que cada talento haga su “solo” y transformando los errores en oportunidades creativas de improvisación.
🧠 Aprender poniendo el cuerpo: Como destaca Melina, en la era de las distracciones digitales, el aprendizaje no puede ser estático. Pasar los conceptos “por el cuerpo” a través del movimiento activa nuestro cerebro, nos ayuda a estar presentes y despierta tres virtudes clave de la agilidad de aprendizaje: la curiosidad, el espíritu crítico y la creatividad.
🌱 El propósito: Organizaciones más sanas. El fin último de liberar el talento y promover la colaboración no es solo la eficiencia. El gran salto es lograr que las organizaciones se conviertan en vehículos para que las personas desarrollen sus sueños, sean escuchadas y puedan brillar en su trabajo diario.
Transformar la cultura no ocurre por arte de magia ni decretos, sino dando “pasos chiquitos” y animándonos a ser ágiles en nuestro propio metro cuadrado.
Con su permiso, adapté los ejercicios de su libro a la dinámica judicial y realicé un cuestionario al equipo del juzgado cuyos resultados estoy analizando para, en forma colaborativa, hacer los cambios que necesitamos para continuar siendo ágiles y saludables.
Le agradezco a Meli Jajamovich por haberme obsequiado el libro – el cual recomiendo que lean -, permitir que adaptara sus ejercicios, pero, por sobre todas las cosas, por su calidez y empatía.







