¿Por qué seguimos escribiendo como en 1864? El desafío de la Comunicación Clara en el ámbito judicial


Con el equipo nos propusimos cerrar la brecha de 200 años que separa a la justicia de la ciudadanía. Mientras el mundo evoluciona hacia una comunicación digital y multimodal, el lenguaje judicial suele permanecer estático, utilizando términos que resultan ajenos para quienes deben entender sus decisiones.
La comunicación clara no es solo una técnica de redacción, es un derecho de la ciudadanía y un pilar fundamental de la transparencia y la responsabilidad institucional.
Nuestra propuesta no es solo una elección de estilo; es el cumplimiento de compromisos internacionales y leyes vigentes que garantizan el derecho a entender y ser entendido.
Implementamos cambios estructurales en nuestra labor diaria:
·        Estandarización y Modernización: Aprovechamos la tecnología para simplificar plantillas y formularios, eliminando el lenguaje hermético que genera desigualdad.
·        Adiós a los Arcaísmos: Eliminamos términos o expresiones en latín. Si la resolución busca ser comprendida, debe ser clara y concisa.
·        Estructura centrada en la persona usuaria: Nuestras resoluciones ahora cuentan con títulos claros como “Resumen” y “Decido”, permitiendo que lo más importante sea visible de forma directa. Aplicamos las 100 Reglas de Brasilia, adaptando el entorno y el lenguaje para personas en condición de vulnerabilidad, asegurando que comprendan el alcance de cada actuación judicial.
·        Trato digno y humano: Promovemos una escucha activa y un trato despojado de jerarquías obsoletas. Ya no usamos “Vuestra Señoría” o “Vuestra Excelencia”; preferimos el trato cordial, neutral y respetuoso. llamamos a las personas por su nombre.
·        Multimodalidad y Accesibilidad: Reconocemos que en el siglo 21 la información se consume de forma fragmentada. Por eso, integramos diseño amigable, textos planos para personas con visión disminuida y el uso de canales directos de comunicación.
·        Precisión: utilizamos fechas exactas y cifras en lugar de letras para mayor claridad.
·        Lenguaje Inclusivo y No Sexista: Adoptamos estrategias para evitar prejuicios y estereotipos, garantizando que todas las personas se sientan visibilizadas en el proceso judicial.
El lenguaje claro no implica simplificar el contenido técnico ni perder rigor jurídico; se trata de simplificar su expresión para que la justicia sea, finalmente, accesible para todas las personas.
Como bien señala Azorín: “No basta con hacerse entender; es necesario aspirar a no poder dejar de ser entendido”.
La legitimidad de nuestra función depende de la claridad y calidad de nuestras resoluciones. Seguimos trabajando para que el acceso a la justicia sea real, transparente y, sobre todo, comprensible.