• Fecha del Acuerdo:6/6/2025

    Cámara de Apelación Civil y Comercial Trenque Lauquen
    _____________________________________________________________
    Juzgado de origen: Juzgado de Paz Letrado de Salliqueló
    _____________________________________________________________
    Autos: “SILVA, MONICA ALEJANDRA C/ S SILLETTA,, ROLANDO LUIS S/COBRO DE HONORARIOS”
    Expte.: -95512-
    _____________________________________________________________

    TRENQUE LAUQUEN, fecha según art. 7 del Anexo Único del AC 3975
    AUTOS Y VISTOS: la apelación del 9/4/2025 contra la providencia dictada ese mismo día.
    CONSIDERANDO:
    1. En la instancia de origen, la martillera solicitó se trabe el embargo por la suma de $ 575.715, sobre la base que la regulación de honorarios que se ejecuta del 13/10/2022, fue por la suma de $ 62.350, y que no se ve realizado la equivalencia en Jus, que en esa época ascendía a la suma de $ 4.152, lo que asciende a 15 Jus por $ 38.381 valor del Jus actual, arroja la suma consignada.
    Ello fue desestimado por la jueza de grado, con el argumento que la regulación de honorarios que se ejecuta, y la sentencia de trance y remate están firmes, y, que la conversión de la regulación de honorarios en jus está prevista por la Ley 14.967 y no para la regulación de honorarios de los martilleros (ver res. 9/4/2025).
    El agravio de la apelante se circunscribe a la denegación de convertir en jus, el quantum de los honorarios que se ejecutan (ver recurso de revocatoria con apelación en subsidio del 9/4/2025). La revocatoria fue rechazada y se concedió la apelación (ver res. del 11/4/2025).
    2. El argumento central para denegar la conversión en jus, ha sido la firmeza de la regulación de honorarios que se ejecuta, y de la sentencia de trance y remate.
    Ese argumento no ha sido motivo de crítica concreta y razonada por la apelante (art. 260 cód. proc.).
    De modo, que la doctrina de los propios actos que veda contradecir actuaciones previas, jurídicamente relevantes y plenamente eficaces, es extensible a la actividad judicial e impide contrariar decisiones consentidas (arg. 34 inc. 5, 150, 155, 161, 163 inc. 6, 170, 260 y 261 del Cód. Proc.).
    Por ello, la Cámara RESUELVE:
    Desestimar la apelación subsidiaria del 9/4/2025 contra la providencia dictada en la misma fecha.
    Notificación automatizada (art. 10 AC 4013 t.o por AC 4039 SCBA). Regístrese. Hecho, radíquese en el Juzgado de Paz Letrado de Salliqueló.
    REFERENCIAS:
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 08:28:57 – SOTO Andres Antonio – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 10:57:00 – LETTIERI Carlos Alberto – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 11:33:56 – QUINTANA Maria Del Valle – AUXILIAR LETRADO
    ‰9%èmH#qY[YŠ
    250500774003815759
    CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL Y COMERCIAL – TRENQUE LAUQUEN
    NO CONTIENE ARCHIVOS ADJUNTOS
    Registrado en REGISTRO DE RESOLUCIONES el 06/06/2025 11:34:11 hs. bajo el número RR-488-2025 por TL\mariadelvalleccivil.


  • Fecha del Acuerdo: 6/6/2025

    Cámara de Apelación Civil y Comercial Trenque Lauquen
    _____________________________________________________________
    Juzgado de origen: Juzgado de Paz Letrado de Pellegrini
    _____________________________________________________________
    Autos: “T., A. C/F., J. J. S/PROTECCION CONTRA LA VIOLENCIA FAMILIAR”
    Expte.: -95504-
    _____________________________________________________________

    TRENQUE LAUQUEN, fecha según art. 7 del Anexo Único del AC 3975
    AUTOS Y VISTOS: AUTOS Y VISTOS: la apelación deducida en subsidio el 17/3/2025 contra la resolución dictada ese mismo día; y la apelación del 10/4/2025 contra la resolución del 7/4/2025.
    CONSIDERANDO:
    1. A modo preliminar, es dable advertir que si bien la providencia de cámara del 26/5/2025, pasó los autos a despacho para resolver la apelación subsidiaria del 17/3/2025 contra la resolución dictada en la misma jornada, se colige que la apelación del 10/4/2025 contra la resolución del 7/4/2025 también se encuentra en condiciones de ser tratada; lo que se hará en cuanto sigue al amparo del principio de tutela judicial efectiva (args. arts. 8 del Pacto de San José de Costa Rica, 75 inc. 22 de la Const. Nac., 15 de la Const. Pcial. y 34.4 del cód. proc.).
    2. Sobre la apelación subsidiaria del 17/3/2025 contra la resolución del 17/3/2025
    2.1 Según arroja la compulsa electrónica de la causa, el 17/3/2025 la judicatura foral resolvió: “1- PRORRÓGANSE LAS MEDIDAS PROTECTORIAS dispuestas en la causa a favor de A.T., hasta el día 1 de junio de 2025. 2- CONTINUAR las partes con TRATAMIENTOS PSICOLÓGICOS. Debiendo acreditarse en la causa mediante certificados. 3- SEGUIMIENTO del SLPYPDNYA y OFICINA DE GENERO MUNICIPAL” (remisión a la pieza recurrida).
    2.2 Ello motivó la interposición de revocatoria con apelación en subsidio por parte del accionado; quien -en muy somera síntesis- centró sus agravios en las aristas a continuación reseñada.
    En primer término, puso de resalto que -desde su cosmovisión del asunto- la medida no se ajusta a las circunstancias del caso y que existen elementos suficientes para evaluar la posibilidad de un cambio en el enfoque de la vinculación entre los progenitores en aras de garantizar el bienestar de los hijos y promover la paz familiar.
    En ese orden, enunció como apoyatura de su pedido de revocación la ausencia de peligrosidad y consiguiente innecesariedad de la medida. Ello, a resultas del informe psicológico que se practicara respecto de su persona que no arrojó indicadores de riesgo; a más de compartir, según refirió, tanto él como la denunciante, el objetivo de mejorar la relación en pos del beneficio de sus hijos.
    En esa tónica, derivado del mentado bienestar de los hijos en común, señaló que la accionante ha dado cuenta de que ha peticionado las medidas para evitar que los pequeños presenten situaciones dañinas; pero que -a criterio suyo- éstas se han tornado excesivas después de tanto tiempo. Por lo que la judicatura debe considerar -afirmó- como prioritarios el desarrollo emocional y psicológico de los niños; quienes -como apuntara la perito interviniente- necesitan internalizar una forma de interacción sana entre sus padres.
    Desde ese ángulo, pidió que también se repare en el impacto que el sostenimiento de las medidas tiene en su función profesional, quien se desempeña como consejero escolar; viéndose obligado a coincidir en diversos actos escolares con la denunciante, quien es docente, cuando concurre a su lugar habitual de trabajo. Circunstancia que deriva en que él deba retirarse de lugar, perjudicando -asevera- no solo su rol parental, sino también los ámbitos laboral y personal, el que debe ser fortalecido.
    Así las cosas, enfatizó en la importancia de una mediación neutral entre las partes y la pérdida de eficacia de la medida, a tenor del cuadro de situación imperante que demandan una mayor proporcionalidad.
    Pidió, en suma, se revoque la prórroga dispuesta (v. escrito recursivo del 17/3/2025; y presentación del 20/3/2025 donde reitera los fundamentos aquí reseñados).
    2.3 Sustanciado el embate con la denunciante, ésta bregó por su rechazo por cuanto aún siente miedo de que el demandado se le acerque; por lo que el sostenimiento de la prórroga ordenada es vital para garantizar su seguridad y/o prevenir represalias o nuevas agresiones.
    Así, en cuanto a la alegada falta de peligrosidad del denunciado, refirió que ello no necesariamente debe invalidar la necesidad de protección de la víctima; en tanto la violencia de género, según apuntó, puede manifestarse de maneras sutiles no siempre vinculadas a una agresión física inmediata. Lo que debe verse en diálogo con la historia de violencia que la constriñe, conforme aseveró.
    Desde ese enfoque, postuló que la evaluación psicológica del agresor no debe ser la única base para determinar el despacho cautelar aplicable, sino que debe ponderarse -asimismo- el testimonio de la víctima, más una debida valoración de su situación de vulnerabilidad.
    Al respecto, destacó la relación asimétrica de poder que se revela en el ámbito profesional que comparten, desde que el denunciado es su superior jerárquico. De manera que el sostenimiento de las medidas protectorias, es trascendental para conculcar la repetición de episodios de acoso y/o hostigamiento de parte de aquél, como los que ya ha evidenciado. Panorama al que cabe integrar que el miedo por ella expuesto, deviene -afirmó- de la violencia sufrida a manos del apelante; eje de la cuestión que no debe distraerse -instó- mediante los argumentos traídos en torno a la paz familiar, siendo que fueron los eventos dañosos por él ocasionados los que convergieron en la secuencia vincular que hoy se aprecia (v. contestación de memorial del 1/4/2025).
    2.4 Aun cuando pudiera pensarse en una eventual abstracción de la materia litigiosa en función a la fecha de vencimiento dispuesta para la prórroga recurrida -1/6/2025- en atención a la fecha de emisión de esta pieza, se ha de poner de resalto que el 30/5/2025 ha operado una nueva prórroga en función de las circunstancias sobre las que más adelante se volverá; lo que mantiene vigente la cuestión traída a conocimiento de este tribunal.
    Dicho lo anterior, se ha de tener presente que la prórroga dispuesta lo fue con base en el informe de seguimiento remitido por el Equipo Técnico de la Comisaría de la Mujer y la Familia de Pellegrini; quien -además de brindarle a la víctima un espacio de diálogo, en cuyo marco ésta manifestó todavía sentir miedo del apelante- valoró pertinente la continuidad de las medidas (remisión a actuaciones agregadas el 28/2/2025).
    Desde ese visaje, no encuentra asidero la tesitura de aquél que parte por sostener que la mentada prórroga tuvo en miras únicamente el miedo subjetivo de la denunciante; desde que aquélla -como se esbozara- también hizo mérito de lo observado por el Equipo antedicho (arg. art. 34.4; en diálogo con arg. art. 7 ley 12569).
    Pero, para más, se ha de reparar en que los gravámenes formulados en cuanto a la inadecuación de la continuidad del despacho cautelar oportunamente dispuesto, estriban -en verdad- en la óptica que tiene el denunciado respecto de lo que debiera ser, de aquí en más, el vínculo co-parental; mas desprovisto de constancias que indiquen la sostenibilidad -en el largo plazo- de tales pautas (args. arts. 1 a 7 y 14 de la ley 12569; en diálogo con arts. 34.4 y 375 cód. proc.).
    Es que, según se advierte, pretende cimentar el levantamiento de la prórroga dispuesta en el informe psicológico agregado el 17/3/2025 que alude a su falta de peligrosidad y a la perspectiva de la profesional evaluadora en cuanto a la necesidad de adquirir ambos progenitores herramientas más maduras para afrontar con resiliencia la labor co-parental. Pero omite reparar en la contundente aseveración de la perito en cuanto a la trascendencia de continuar sendos espacios terapéuticos para evitar la reiteración de sucesos como los que aquí se ventila, sin que luzca -de momento- acreditada la garantía de no repetición de las agresiones oportunamente sufridas por la víctima. Ello, desde que el certificado agregado el 26/5/2025 por el quejoso, no traduce cosa distinta que la mera asistencia al espacio psico-terapéutico indicado sin rendir a los fines aquí perseguidos; lo que termina por sellar la suerte del recurso (args. arts. 34.4 y 384 cód. proc.).
    Siendo así, el recurso se desestima.

    3. Sobre la apelación del 10/4/2025 contra la resolución del 7/4/2025
    3.1 Conforme se extrae de los elementos visados para la confección de este fallo, el 7/4/2025 la judicatura foral resolvió ampliar el perímetro de prohibición de acercamiento a 500 metros; con base en la nueva denuncia radicada por la víctima durante la misma jornada (remisión a las piezas citadas).
    3.2 Ello motivó la apelación del denunciado, quien -en muy somera síntesis- centró sus agravios en los aspectos a continuación reseñados.
    Así, principió por calificar de arbitraria la ampliación de perímetro dispuesta; a más de adjetivarla como de cumplimiento imposible y lesiva de derechos fundamentales de raigambre constitucional.
    En esa tónica, memoró que días antes de esta nueva denuncia, recurrió la prórroga dispuesta con fundamento en las probanzas agregadas a la causa que dan cuenta de que -según dice- no trasluce peligro para sí ni para terceros; además de no identificarse derechos vulnerados.
    Mediante ese visaje, contrapone la fecha de apelación de la prórroga con la nueva denuncia radicada en su contra; que -según advierte- permite inferir un uso distorsionado del sistema judicial por parte de la denunciante, en aras de obtener venganza y obstruir el vínculo paterno-filial. De otra parte, expone la imposibilidad material y la desproporción de la ampliación dictada; desde que su domicilio queda dentro del radio de los 500 metros prescriptos. Por lo que -enfatiza- el sostenimiento del decisorio puesto en crisis expresa una virtual expulsión de su hogar y entorno cotidiano sin que existan elementos objetivos de riesgo ni verosimilitud alguna -a partir de su cosmovisión del asunto- del temor o pesar emocional referido por la denunciante.
    Como corolario, señala que la ampliación dispuesta resulta contraria al principio de interés superior del niño. Por cuanto entorpece de forma arbitraria la continuidad del vínculo afectivo con sus hijos.
    Peticiona, en suma, se revoque el fallo rebatido (memorial del 15/4/2025).
    3.3 Sustanciado el planteo recursivo con la contraparte, ésta peticionó el rechazo del mismo; a resultas de las afirmaciones revictimizante que -subraya- se vislumbran en el memorial en despacho, por cuanto pretenden justificar conductas de violencia ejercidas en el marco de una relación de género desigual.
    En ese sendero, pone de manifiesto que la ampliación de perímetro ordenada obedeció a la nueva denuncia que debió efectuar en pos de resguardar su integridad y la de sus hijos frente a nuevos hechos que se suman a un contexto oportunamente valorado como riesgoso por la judicatura. Hecho que, conforme remarca, no merecieron abordaje alguno por parte del apelante; quien se limitó a esgrimir fragmentos de informes obrantes en autos que -vistos de modo parcial- no reflejan la dinámica vincular que motivó la apertura de las presentes.
    Desde otro ángulo, apunta que el hecho de que el domicilio del apelante se encuentre comprendido en el perímetro ampliado no puede ser motivo suficiente para dejar sin efecto la medida dispuesta; pues es él quien debe adaptar su conducta y entorno a la manda judicial y no ella.
    Finalmente, en atención a la pretenso perjuicio para el vínculo paterno-filial que traduce el sostenimiento del decreto cautelar concedido, argumenta que el primer paso para una revinculación debe estar dado por la garantía de un entorno libre de violencia; lo que no se verifica a la fecha (v. contestación de memorial del 23/4/2025).
    3.4 De su parte, la asesora interviniente peticionó el sostenimiento de las medidas vigentes; sin perjuicio de alentar a que se arbitren los medios pertinentes para reactivar el dispositivo comunicacional paterno-filial en pos del interés superior de los hijos en común (v. dictamen del 25/5/2025).
    3.5 Ahora bien. Según emerge de la denuncia radicada por la víctima el 7/4/2025 que devino en la ampliación de perímetro aquí discutida, el apelante incumplió la protección cautelar oportunamente dictada en favor de aquélla. Ello, por cuanto -conforme se hizo constar en dicha pieza- el quejoso se apersonó en la puerta del domicilio de la víctima en ocasión de retornar a los niños al hogar materno; siendo que -sin que se avizore controversia en cuanto al particular- no es la mecánica acordada, desde que -a partir de la denuncia que instara la primigenia intervención jurisdiccional- los aspectos referidos a la co-parentalidad son acordados mediante un tercero en atención a las medidas vigentes. Situación que, es de destacar, ha sido objeto de crítica por parte del propio recurrente; en cuanto a las molestias que le ocasiona tener que recurrir a su madre para retirar a sus hijos y/o que la co-parentalidad sea actualmente mediada por la psicóloga de la denunciante (remisión al memorial en despacho).
    Y, en ese trance, es de mencionar que no escapa a este estudio la ampliación de denuncia practicada por la víctima durante la misma jornada del 7/4/2025 en punto a la persistencia en la conducta infractora del recurrente, en la medida en que encontró su auto nuevamente estacionado en la acera de su domicilio en forma posterior a radicar la denuncia referida; lo que convergió en el tenor sancionatorio del decisorio confutado (v. “ampliación de denuncia” también agregada el 7/4/2025, con remisión a los fundamentos de la resolución recurrida).
    Dicho lo anterior, es del caso notar que el apelante no ha negado la existencia de los sucesos denunciados. Pues ha encaballado el embate en la presunta coincidencia temporal entre la interposición del primero de los recursos por él interpuestos respecto de la prórroga dictada, enlazando la denuncia del 7/4/2025 a una suerte de deseo de venganza por parte de la víctima y al dispendio jurisdiccional que él estima que ha operado en consecuencia, mas sin ofrecer -siquiera desde el plano discursivo- una negativa de los eventos que sirvieron de eje troncal a la resolución que discute; lo que -se adelanta- torna infructuoso el esfuerzo argumentativo desplegado que no logra conmover los extremos tenidos en cuenta por la judicatura para resolver como lo hizo (args. arts. 34.4, 375 y 384 cód. proc.).
    Por lo demás, es claro que las medidas tomadas pueden producir trastornos en la vida cotidiana del denunciado (por caso, la prohibición de acercamiento al domicilio de la víctima, que terminó por excluirlo de su propia vivienda situada a escasos metros de donde aquélla reside). Sin embargo, eso no es motivo válido para dejarlas sin efecto; si se ajusta a los criterios de menor restricción posible y de medio más idóneo para asegurar la eficacia en la obtención de la finalidad (v. contrapunto entre (https://www.google.com.ar/maps/dir/20+de+Junio+144,+B6346+Pellegrini,+Provincia+de+Buenos+Aires/Italia+462,+B6346+Pellegrini,+Provincia+de+Buenos+Aires/@-36.2671555,-63.1728678,584m/data=!3m1!1e3!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x95c23642948516d7:0x80ff42e727f6590f!2m2!1d-63.169643!2d-36.2655459!1m5!1m1!1s0x95c23643bc23439f:0xe51c4af20ac6bf6a!2m2!1d-63.1717184!2d-36.2686568!3e0?hl=es&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI1MDYwMi4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D; y arg. art. 1713 del CCyC).
    De modo que, si bien asiste al denunciado el derecho de controvertir la versión fáctica dada por la denunciante y pedir su modificación o extinción, la revocación de las medidas deberá decidirse ya sea en base a la acreditación -por parte de quien así lo requiere- de no haber ejercido ningún tipo de violencia contra aquélla, o bien a la constatación por parte de la judicatura del cese del riesgo que motivó el dictado de las medidas; circunstancias que en la especie no se verifican, como arriba se esbozara (arts. 34.4, 266 y 272 cód. proc.; art. 14 de la ley 12569; v. esta cámara en “M., G. N. c/ M., E. A. s/ Protección Contra La Violencia Familiar (Ley 12569)” expte. 92117, sent. del 1/12/2020).
    Secuencia a la que cabe adicionar que el vínculo paterno-filial no se encuentra conculcado; desde que los hijos en común no se encuentran alcanzados por las medidas protectorias vigentes. Ello, sin perjuicio de las acciones que el apelante se encuentra facultado a iniciar ante la instancia de origen, para materializar las prerrogativas cuyo ejercicio aduce actualmente perjudicado (arg. art. 34.4 cód. proc.).
    Siendo así, el recurso no ha de prosperar.
    Por ello, la Cámara RESUELVE:
    1. Rechazar la apelación deducida en subsidio el 17/3/2025 contra la resolución del 17/3/2025; con imposición de costas al apelante vencido y diferimiento ahora la resolución sobre honorarios (arts. 68 cód. proc.; y 31 y 51 ley 14967).
    2. Rechazar la apelación del 10/4/2025 contra la resolución del 7/4/2025; con imposición de costas al apelante vencido y diferimiento ahora la resolución sobre honorarios (arts. 68 cód. proc.; y 31 y 51 ley 14967).
    Notificación automatizada (art. 10 AC 4013 t.o por AC 4039 SCBA). Regístrese. Hecho, radíquese en el Juzgado de Paz de Pellegrini.

     
    REFERENCIAS:
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 08:28:26 – SOTO Andres Antonio – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 10:55:25 – LETTIERI Carlos Alberto – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 11:31:31 – QUINTANA Maria Del Valle – AUXILIAR LETRADO
    ‰90èmH#qYw6Š
    251600774003815787
    CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL Y COMERCIAL – TRENQUE LAUQUEN
    NO CONTIENE ARCHIVOS ADJUNTOS
    Registrado en REGISTRO DE RESOLUCIONES el 06/06/2025 11:32:26 hs. bajo el número RR-487-2025 por TL\mariadelvalleccivil.


  • Fecha del Acuerdo: 6/6/2025

    Cámara de Apelación Civil y Comercial Trenque Lauquen

    Juzgado de origen: Juzgado de Paz de Guamini

    Autos: “CERRI, CARLOS EDUARDO S/SUCESION AB-INTESTATO”
    Expte. -95574-

    TRENQUE LAUQUEN, fecha según art. 7 Anexo Único AC 3975 de la SCBA.
    AUTOS Y VISTOS: AUTOS Y VISTOS: el recurso de apelación del 28/5/25 contra la resolución regulatoria del 26/5/25.
    CONSIDERANDO.
    La abog. Flavia Spinelli, en su carácter de Asesora ad hoc, cuestiona la resolución regulatoria del 26/5/25, pues considera exiguos sus honorarios fijados en 2 jus (v. escrito del 28/5/25; art. 57 de la ley 14967).
    De la lectura del recurso, se advierte que solo se ataca la regulación de los honorarios, de modo que modifícase la providencia del 28/5/25 que lo concedió en relación y concédese bajo el marco del art. 57 de la ley 14967 (art. 34.5.b. y arg. art. 271 del cód. proc.).
    Revisando, se trata de un proceso sucesorio en el cual la letrada como, defensora ad hoc, contabilizó las tareas útiles y para el avance del proceso reflejadas en la resolución apelada (v. trámites del 7/9/22 y 12/10/22; arts. 15.c, 16 y concs. de la ley 14.967).
    Entonces, la letrada laboró de acuerdo al requerimiento de su intervención, es decir en aquella calidad, según lo reglado en el art. 91 de la ley 5827 -texto según ley 11593-, que regula la situación de los abogados en su desempeño por la designación de oficio como Defensor de Pobres en los supuestos allí previstos, siendo la retribución por esas tareas a cargo del presupuesto del poder judicial en la forma establecida en la reglamentación de la Suprema Corte de Justicia, que con arreglo a tal delegación emitió los Acuerdos 2341 y 3912.
    Dentro de ese ámbito, sopesando la labor llevada a cabo por la letrada, resulta más adecuado fijar un estipendio de 4 jus, en tanto más proporcional a su tarea (arts. 15, 16 de la ley 14967; ACS. 2341 y 3912; 2 y 3 del CCy C.).
    Por todo lo expuesto, la Cámara RESUELVE:
    Estimar el recurso y fijar los honorarios de la Asesora ad hoc, Flavia Spinelli en la suma de 4 jus.
    Regístrese. Notifíquese automatizadamente (art. 10 AC 4013 t.o. por AC 4039), con transcripción del art. 54 de la ley 14967. Hecho devuélvase.

    ARTÍCULO 54 ley 14967.-
    Las providencias que regulen honorarios deberán ser notificadas personalmente, por cédula a sus beneficiarios, al mandante o patrocinado y al condenado en costas, si lo hubiere. Asimismo, será válida la notificación de la regulación de honorarios efectuada por cualquier otro medio fehaciente, a costa del interesado.
    Los honorarios a cargo del mandante o patrocinado quedarán firmes a su respecto si la notificación se hubiere practicado en su domicilio real y a la contraparte en su domicilio constituido.
    Habiendo cesado el patrocinio o apoderamiento y constituido el ex cliente nuevo domicilio, la notificación de honorarios a éste podrá ser efectuada en este último domicilio.
    En todos los casos, bajo pena de nulidad, en el instrumento de notificación que se utilice para ello, deberá transcribirse este artículo.
    Los honorarios regulados por trabajos judiciales deberán abonarse dentro de los diez (10) días de haber quedado firme el auto regulatorio.
    Los honorarios por trabajos extrajudiciales se abonarán dentro de los diez (10) días de intimado su pago, cuando sean exigibles.
    Operada la mora, el profesional podrá optar por:
    a) reclamar los honorarios expresados en la unidad arancelaria Jus prevista en esta ley, con más un interés del 12% anual.
    b) reclamar los honorarios regulados convertidos al momento de la mora en moneda de curso legal, con más el interés previsto en el artículo 552 del Código Civil y Comercial de la Nación.

     
    REFERENCIAS:
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 08:27:48 – SOTO Andres Antonio – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 10:54:38 – LETTIERI Carlos Alberto – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 11:23:59 – QUINTANA Maria Del Valle – AUXILIAR LETRADO
    ‰8[èmH#qY|QŠ
    245900774003815792
    CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL Y COMERCIAL – TRENQUE LAUQUEN
    NO CONTIENE ARCHIVOS ADJUNTOS
    Registrado en REGISTRO DE RESOLUCIONES el 06/06/2025 11:24:19 hs. bajo el número RR-486-2025 por TL\mariadelvalleccivil.
    Registrado en REGISTRO DE REGULACIONES DE HONORARIOS el 06/06/2025 11:24:34 hs. bajo el número RH-78-2025 por TL\mariadelvalleccivil.


  • Fecha del Acuerdo: 6/6/2025

    Cámara de Apelación Civil y Comercial Trenque Lauquen

    Juzgado de origen: Juzgado de Paz Letrado de Pehuajó

    Autos: “TENAGLIA JUAN PATRICIO S/INCIDENTE DE RENDICION DE CUENTAS FINAL”
    Expte. -95262-

    TRENQUE LAUQUEN, fecha según art. 7 Anexo Único AC fecha según art. 7 AC 3975 de la SCBA
    AUTOS Y VISTOS: el recurso del 29/3/25 -puntos II y III- contra la resolución regulatoria del 20/3/25.
    CONSIDERANDO.
    La abog. Rivarola, cuestiona la resolución regulatoria del 20/3/25 por considerarla exigua, en tanto, aduce, no tuvo en cuenta al momento de regular los honorarios el doble carácter en que actuó durante la tramitación del proceso incidental, sólo tuvo en cuenta su actuación como patrocinante y no como apoderado.
    La letrada, bregando por una retribución mayor, entiende que por si por su desempeño como patrocinante se le regularon 87,03 jus con aplicación del art. 14 primer párrafo, por su labor como apoderada debió significar una regulación de 43,511 jus, llegando,-por su doble carácter- a un honorario total de 130,53 jus (v. e.e. del 29/3/25; art. 57 de la ley 14967).
    Ante este argumento cabe señalar que no le asiste razón a la apelante, pues a los efectos regulatorios no existe diferencia a la hora de fijar los honorarios de la letrada en razón del carácter en que actúa dentro de lo normado por los arts. 14 y 29 de la ley 14967 (art. 34.4. y arg. arts. 260 y 261 del cód. proc.).
    El “doble carácter” al que hace mención la apelante no significa una doble regulación de honorarios; sino que en el nuevo ordenamiento arancelario -14967- se ha suprimido la situación del abogado que patrocina a la parte interesada, es decir que a la actuación del letrado patrocinante de la parte interesada le corresponde el total del honorarios, según la escala arancelaria aplicable, quedando en consecuencia en igual situación que la del abogado apoderado que interviene en doble carácter (actuación del abogado que actúa como apoderado de la parte sin la existencia de otro abogado que lo patrocine; v. arts. 14 y 29 de la ley cit.).
    Así, siendo ese el único agravio, el recurso debe ser desestimado, sin costas atento a que el recurso deducido fue concedido con los efectos y alcance del art. 57 de la ley 14967 (arts. 34.4. del cód. proc.).
    Por lo demás, la pretensa imposición de costas por la resolución de Cámara del 27/2/25, ha de señalarse que el recurso del 16/12/24 que originó la resolución mencionada y dejó sin efecto la decisión del 10/10/24, fue concedido con los efectos y alcance de lo dispuesto por el art. 57 de la ley 14967, de manera que no corresponde la imposición de costas (arts. 34.4. del cód. proc.; 57 de la ley cit.).
    Por todo lo expuesto, la Cámara RESUELVE:
    Desestimar el recurso del 29/3/25.
    Regístrese. Notifíquese automatizadamente (art. 10 AC 4013 t.o. por AC 4039), con transcripción del art. 54 de la ley 14967. Hecho devuélvase.

    ARTÍCULO 54 ley 14967.-
    Las providencias que regulen honorarios deberán ser notificadas personalmente, por cédula a sus beneficiarios, al mandante o patrocinado y al condenado en costas, si lo hubiere. Asimismo, será válida la notificación de la regulación de honorarios efectuada por cualquier otro medio fehaciente, a costa del interesado.
    Los honorarios a cargo del mandante o patrocinado quedarán firmes a su respecto si la notificación se hubiere practicado en su domicilio real y a la contraparte en su domicilio constituido.
    Habiendo cesado el patrocinio o apoderamiento y constituido el ex cliente nuevo domicilio, la notificación de honorarios a éste podrá ser efectuada en este último domicilio.
    En todos los casos, bajo pena de nulidad, en el instrumento de notificación que se utilice para ello, deberá transcribirse este artículo.
    Los honorarios regulados por trabajos judiciales deberán abonarse dentro de los diez (10) días de haber quedado firme el auto regulatorio.
    Los honorarios por trabajos extrajudiciales se abonarán dentro de los diez (10) días de intimado su pago, cuando sean exigibles.
    Operada la mora, el profesional podrá optar por:
    a) reclamar los honorarios expresados en la unidad arancelaria Jus prevista en esta ley, con más un interés del 12% anual.
    b) reclamar los honorarios regulados convertidos al momento de la mora en moneda de curso legal, con más el interés previsto en el artículo 552 del Código Civil y Comercial de la Nación.
    REFERENCIAS:
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 08:26:47 – SOTO Andres Antonio – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 10:53:15 – LETTIERI Carlos Alberto – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 11:12:45 – QUINTANA Maria Del Valle – AUXILIAR LETRADO
    ‰7:èmH#qZèyŠ
    232600774003815800
    CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL Y COMERCIAL – TRENQUE LAUQUEN
    NO CONTIENE ARCHIVOS ADJUNTOS
    Registrado en REGISTRO DE RESOLUCIONES el 06/06/2025 11:13:02 hs. bajo el número RR-484-2025 por TL\mariadelvalleccivil.


  • Fecha del Acuerdo: 6/6/2025

    Cámara de Apelación Civil y Comercial Trenque Lauquen
    _____________________________________________________________
    Juzgado de origen: Juzgado Ciil y Comercial N° 1
    _____________________________________________________________
    Autos: “TAMAME HECTOR MIGUEL C/ MAY RUBEN ALBERTO Y OTROS S/ ACCION DE DESPOJO”
    Expte.: -93963-
    _____________________________________________________________

    TRENQUE LAUQUEN, fecha según art. 7 del Anexo Único del AC 3975
    AUTOS Y VISTOS: la apelación deducida en subsidio el 17/2/2025 contra la resolución del 14/2/2025.
    CONSIDERANDO
    Al advertir que el poder de fecha 11/11/2022 acompañado digitalizado por la Dra. Neyra en oportunidad de contestar demanda, carecía de la firma ológrafa de Rubén Alberto May, el juez de grado dispuso de oficio, intimar al nombrado para que ratifique lo actuado en su nombre (ver res. 14/2/2025 y recurso de revocatoria con apelación en subsidio del 17/2/2025).
    A raíz de lo decidido, May, se presentó y ratificó lo actuado por su letrada (ver escrito del 25/2/2025); y luego, al resolver la revocatoria, el magistrado le tuvo por ratificada la gestión (res. del 8/4/2025).
    Al así decir, concedió la apelación subsidiaria del 17/02/2025, contra la resolución de fecha 14/02/2025 último párrafo (res. del 8/4/2025).
    Ahora bien, compulsado los trámites de la causa, se desprende que la cuestión traída con el recurso, ha quedado superada por resolución firme del 27/4/2023 (ver recurso de apelación del 1/5/2023; res. denegatoria del 10/5/2023 y res. de esta Cámara del 21/6/2023 que declara inadmisible la queja, expte. 93899).
    De modo que estaba vedada la posibilidad de debatir nuevamente sobre esa cuestión, por tratarse de una discusión superada por resolución firme del 27/4/2023 (arg. arts. 2 y 3 CCyC, 242 cód. proc.).
    Por ello, la Cámara RESUELVE:
    Desestimar el recurso de apelación deducido en subsidio contra la resolución de fecha 14/2/2025, sin costas, en tanto sustanciado el recurso con el codemandado May, éste ha guardado silencio.
    REFERENCIAS:
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 08:26:02 – SOTO Andres Antonio – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 10:52:28 – LETTIERI Carlos Alberto – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 11:07:05 – QUINTANA Maria Del Valle – AUXILIAR LETRADO
    ‰8^èmH#qZN]Š
    246200774003815846
    CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL Y COMERCIAL – TRENQUE LAUQUEN
    NO CONTIENE ARCHIVOS ADJUNTOS
    Registrado en REGISTRO DE RESOLUCIONES el 06/06/2025 11:07:28 hs. bajo el número RR-483-2025 por TL\mariadelvalleccivil.


  • Fecha del Acuerdo: 6/6/2025

    Cámara de Apelación Civil y Comercial Trenque Lauquen
    _____________________________________________________________
    Juzgado de origen: Juzgado de Familia N° 1
    _____________________________________________________________
    Autos: “M., S. H. Y OTRO/A C/ C., D. B. S/ INCIDENTE DE COMUNICACIÓN CON LOS HIJOS”
    Expte.: -94006-
    _____________________________________________________________

    TRENQUE LAUQUEN, fecha según art. 7 del Anexo Único del AC 3975
    AUTOS Y VISTOS: la apelación del 1/11/2024 contra la resolución del 28/10/2024.
    CONSIDERANDO:
    1. Según arroja la compulsa electrónica de la causa, el 28/10/2024 la judicatura resolvió rechazar la demanda oportunamente interpuesta con imposición de costas al actor vencido; lo que motivó la apelación de éste, quien -en muy somera síntesis- centró sus agravios en los aspectos a continuación reseñados (remisión a los fundamentos de la resolución recurrida del 28/10/2024).
    En primer término, puso de resalto que la mentada imposición de costas no fue fundada y que -además- desprecia el principio general en materia de familia, en cuanto a que aquéllas deben ser soportadas en el orden causado.
    Desde ese visaje, memora que las presentes fueron promovidas a los efectos de propender a una recomposición vincular entre el progenitor y sus hijas, así como también de la abuela paterna con éstas; para lo que se llevaron a cabo audiencias, pericias y producción de otros elementos probatorios. De modo que, según alienta, no se obtuvo el resultado pretendido en atención a la postura que aquéllas adoptaron -contraria a la voluntad de revinculación por ellos expresada-; la que se decidió respetar.
    De otra parte, si bien enlazado a lo anterior, apunta que fue a resultas del comportamiento obstructivo desplegado por la progenitora -acreditado, según dice, mediante las constancias agregadas- que él debió acudir a la órbita jurisdiccional. Por lo que se debe prescindir, conforme postula, de la aplicación del principio de la derrota respecto de los gastos causídicos.
    Ello, desde que -afirma- nunca tuvo en miras la obtención de ventaja alguna, sino que su actuación procesal estribó en el deseo de que se propicie un escenario comunicacional distinto entre los miembros del grupo familiar.
    Así las cosas, entiende que no existen motivos que inviten a apartarse del principio general de costas por su orden; por lo que peticiona la revocación de la resolución en ese tramo (v. memorial del 6/12/2024).
    2. Sustanciado el planteo recursivo con la contraparte, ésta bregó por su rechazo en el entendimiento de que la resolución de grado no hizo otra cosa que aplicar el principio general en materia de costas estatuido en el artículo 68 del código de rito.
    Para abonar su tesitura, enfatiza que el apelante adolecía de motivo fundado para litigar; en tanto no apoyó su pretensión en circunstancias de hecho o de derecho que dieran la pauta de ello; lo que fue visto en diálogo -según refiere- con los antecedentes de aquél -reflejados no sólo en las presentes, sino también en sus vinculados- que convergieron en el abordaje dado por la judicatura a la parcela referida a costas (v. contestación del 12/12/2024).
    3. De su lado, la representante del Ministerio Público adhirió a los fundamentos vertidos por la apelada y pidió el rechazo del recurso interpuesto (v. dictamen del 20/12/2024).
    4. Pues bien. Para principiar, es del caso tener presente que los conflictos derivados de las relaciones familiares que se llevan a la justicia, como acontece en la especie, se distinguen de los demás conflictos entre partes “pues no se busca resolver el litigio beneficiando a una u otra parte, ni determinar quién es el vencedor y el vencido en el pleito, sino restablecer el equilibrio familiar impactado por la conflictiva. La visión a considerar en las cuestiones de familia que son judicializadas, exige dejar de lado el reclamo individual, dar al proceso de familia un tratamiento diferenciado respecto del común de los litigios, si se quiere privilegiado, para asegurar una adecuada justicia y efectiva” (v. Krasnow, Adriana en ‘Tratado de Derecho de Familia’, Tomo I, págs. 247-280, Ed. Thomson Reuters – La Ley, 2015; cfrme. también esta cámara, expte. 94259, sentencia del 20/12/2023, RR-973-2023, entre varios precedentes similares).
    Así, se ha sostenido que el principio general debe ser costas por su orden y la excepción al vencido “cuando es su conducta la que ha hecho necesaria la intervención judicial de manera obviable”; por caso, si el demandado materializó una conducta obstructiva del proceso o si se está frente a una petición manifiestamente improcedente (v. búsqueda JUBA en línea, con las voces “imposición de costas – procesos de familia caracteres”; sumario B259095, sent. del 31/10/2023 en CC0201 LP 135169 1 580 con cita de C1ºCC Bahía Blanca, sala 2-5-89,LL 1991-A-530, jurisprud. agrupada, caso 7162, citado por KIELMANOVICH, Jorge L., Los principios del proceso de Familia”, Revista de Derecho Procesal, 2002-1, Rubinzal-Culzoni, 2002, Santa Fe, Pág. 28).
    Pero aquí, no se aprecian elementos que pudieran denotar correlato con un cariz semejante; pues, es la propia judicatura quien -por vía de la resolución recurrida- ha expresado que la desestimación de la pretensión promovida ponderó, entre otros aspectos, la decisión de neto corte genuino de las hijas del actor de no vincularse -en estas instancias- con él ni tampoco con su madre (remisión a los considerandos de la pieza recurrida; en diálogo con args. arts. 34.4 y 68 segunda parte, cód. proc.).
    De tal suerte, en escenarios como éste, se revela equitativo sopesar que -en definitiva- fue la conflictiva familiar la que precisó de la intervención de la judicatura para lograr un nuevo orden familiar e intentar así alcanzar la paz; no habiendo vencedores ni vencidos, sino referentes afectivos adultos interesados en satisfacer el interés superior de las hijas menores de edad del actor, si bien ello -al menos, de momento- no ha sido posible (arg. art. 34.4 cód. proc.).
    Siendo así, el recurso prospera en la medida en que se juzga adecuado imponer las costas en el orden causado; lo que así se resuelve (args. arts. 34.4 y 68 segunda parte, cód. proc.).
    Por ello, la Cámara RESUELVE:
    1. Estimar la apelación del 1/11/2024 y, de consiguiente, revocar la resolución del 28/10/2024 en punto a la imposición de costas al actor vencido.
    2. Imponer las costas, en ambas instancias, en el orden causado; y diferir ahora la resolución sobre honorarios (arts. 68 segunda parte, cód. proc.; y 31 y 51 ley 14967).
    Notificación automatizada (art. 10 AC 4013 t.o por AC 4039 SCBA). Regístrese. Hecho, radíquese en el Juzgado de Familia Nro. 1 Sede Trenque Lauquen.
    REFERENCIAS:
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 08:25:31 – SOTO Andres Antonio – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 10:51:20 – LETTIERI Carlos Alberto – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 11:03:50 – QUINTANA Maria Del Valle – AUXILIAR LETRADO
    ‰8OèmH#qZVèŠ
    244700774003815854
    CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL Y COMERCIAL – TRENQUE LAUQUEN
    NO CONTIENE ARCHIVOS ADJUNTOS
    Registrado en REGISTRO DE SENTENCIAS el 06/06/2025 11:04:19 hs. bajo el número RS-32-2025 por TL\mariadelvalleccivil.


  • Fecha del Acuerdo: 6/6/2025

    Cámara de Apelación Civil y Comercial Trenque Lauquen
    Juzgado de origen: Juzgado de Paz Letrado de Adolfo Alsina

    Autos: “B., D. O. C/ H., M. D. L. A. S/CUIDADO PERSONAL DE HIJOS”
    Expte.: -95044-
    En la ciudad de Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, en la fecha según art. 7 del Anexo Único del AC 3975, celebran telemáticamente Acuerdo los jueces de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial, Andrés Antonio Soto y Carlos A. Lettieri, para dictar sentencia en los autos “B., D. O. C/ H., M. D. L. A. S/CUIDADO PERSONAL DE HIJOS” (expte. nro. -95044-), de acuerdo al orden de voto que surge del sorteo de fecha 28/5/2025, planteándose las siguientes cuestiones:
    PRIMERA: ¿es procedente la apelación del día 13/9/2024 contra la sentencia del 5/9/2024?
    SEGUNDA: ¿qué pronunciamiento corresponde emitir?.
    A LA PRIMERA CUESTION EL JUEZ SOTO DIJO:
    I. En la apelada sentencia del día 5 de septiembre del año 2024, la señora Jueza de la instancia de origen resolvió otorgar el cuidado personal de V.B. y D.B. en forma compartida e indistinta, quienes continuarán residiendo de manera principal en el hogar materno. Ello, sin restricción que cuando los jóvenes deseen y con la debida comunicación entre los progenitores, puedan quedarse a dormir en la casa del padre.
    Estableció asimismo a favor del progenitor un amplio régimen de comunicación.
    Exhortó a ambos progenitores a procurar el mayor bienestar de sus hijos, a partir de la paulatina obtención de acuerdos mínimos y suficientes. Impuso las costas al vencido y difirió la regulación de honorarios y estableció los honorarios al Asesor de Menores.
    II. Esta forma de decidir motivó la apelación de la parte actora, quien expresó agravios el día 24 de octubre, con réplica del día 30 de octubre, ambas presentaciones del año 2024. El día 4 de noviembre del mismo año, el señor Asesor dictaminó en el sentido de confirmar la sentencia cuestionada.
    III. En síntesis que se formula, señala el recurrente, luego de reseñar los antecedentes de la causa, que la sentencia no tuvo en cuenta la situación de peligro en que se encuentran los menores al cuidado de su madre.
    Afirma que surge de las pruebas que los menores no se encuentran cuidados por su progenitora dado que la menor D. mantiene una relación sentimental con un hombre mayor de edad de 22 años, siendo que la niña al iniciar dicha pareja tenía 12 años. Esta situación es amparada por su progenitora, oponiéndose el recurrente.
    Que respecto del niño V. reconoció haberlo corrido con un elemento contundente (palo) en una discusión que mantuvo con el menor, conforme surge de la prueba de absolución de posiciones de fecha 19/3/2024.
    Que tampoco se tuvo en cuenta que los menores están la mayor parte del día solos en la vivienda de su madre, siendo que madre trabaja en una rotisería, desarrollando su jornada de trabajo en horarios de almuerzo y cena de los menores, quedándose los niños solos en la vivienda.
    Que no es cierto que se quedan solos cuando el apelante va al campo a trabajar, más bien lo contrario, quedan al cuidado de su pareja, la señora G., siendo el único interés de la parte demandada de hacer uso del cuidado personal de los menores de referencia al solo efecto de cobrar una cuota alimentaria, todo ello en consecuencia a no haber solicitado una compensación económica al actor cuando se separaron.
    Sostiene luego que dada la mala relación que tienen las partes, no es posible llegar a acuerdos básicos de crianza, como surge de los informes socio ambientales agregados al presente. Sostiene asimismo que es llamativo y preocupante que no se tenga referencia de la situación de vulnerabilidad en que se encuentra la menor D., manteniendo una relación con un hombre mayor de edad, con la anuencia de su madre, y permitirlo sin acuerdo del padre y el estado de peligro de V., dado que desde el informe agregado en fecha 13/3/2024 por la trabajadora social del Juzgado, en sus conclusiones manifiesta “…Conclusiones: Del relato de Maria Hejler se desprende que el ejercicio de su rol como progenitora y adulta es permisivo hacia los hijos. Hay descuidos y falta de límites. No tiene registro de la edad de los hijos y los posibles riesgos a los que quedan expuestos..”.
    Se refiere al derecho de los menores a un ambiente sano conforme al artículo 21 de la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.
    En su responde, la parte demandada solicita que se desestimen las críticas expuestas.
    IV. Abordando la tarea revisora, y dando en consecuencia las necesarias razones del caso (arts. 168, 171, Constitución provincial, 3, Código Civil y Comercial), debe recordarse, conforme ha señalado este Tribunal (causa 94.107, sentencia del 14/12/23), que la cuestión debatida encuentra correlato en el supuesto del artículo 656 del Código Civil y Comercial que prevé que, ante la inexistencia de un plan de parentalidad homologado, será el juez quien deba fijar el régimen de cuidado de los hijos y de las hijas, y priorizar la modalidad compartida indistinta que aquí se ha fijado; excepto que -con base en razones fundadas- resultare más beneficioso el cuidado unipersonal o alternado (v. también art. 651 del cód. cit., que establece el cuidado personal indistinto como primera alternativa a considerar por el juez).
    De tales directrices se aprecia la cautela con la que se deben ponderar los hechos traídos a conocimiento de la judicatura, en atención a la vulnerabilidad de los sujetos involucrados (en razón de su condición de menores de edad y consiguiente necesidad de cuidado) y la búsqueda de su interés superior para la concreción del mayor nivel de disfrute de sus derechos durante ese segmento de su historia vital [args. arts. 3° de la Convención de los Derechos del Niño -en adelante, CDN- y 656 última parte, del CCyC].
    En ese íter, cabe memorar que distinguida doctrina -a la que este Tribunal adhiere- ha señalado que es un acierto de la reforma haber determinado como regla que el cuidado debe ser compartido por los progenitores, no sólo porque se resguarda de mejor manera el bienestar de los hijos sino también por la función docente que tiene la disposición al situar a ambos padres en un pie de igualdad manteniendo las mismas responsabilidades sobre el hijo que cuando convivían’ (v. Azpiri, Jorge O. en ‘Derecho de Familia’ – p. 412 y ss., Ed. Hammurabi, 2019).
    Empero, y sin que implique contradicción con lo dicho, se ha advertido con justeza que el vocablo ‘indistinto’ -en atención a la modalidad de cuidado privilegiada por la norma- puede ser ‘harto confuso y equívoco, habida cuenta que lo indistinto alude a lo que no se distingue y, con claridad, en el llamado ‘compartido indistinto’ precisamente se realiza una distinción y ella es que con un padre transcurre el hijo mayor cantidad de tiempo, a la par que es reducido el período que pasa con el otro’; circunstancia que -según entiende esta cámara- torna primordial la observancia de las premisas de ponderación: esto es, análisis fundado del cuadro de situación e interés superior del niño, en causas donde así se lo dispone [v. Azpiri, Jorge O. en obra cit.].
    En autos, la Jueza de la instancia precedente adoptó las conclusiones que pueden resumirse en: i) desde hace tiempo las acciones y decisiones adoptadas por los adultos han colocado a sus hijos en el medio de situaciones de conflicto, generadas por sus propias conductas; ii) no es ni el interés de la madre ni el interés del padre los que se deben considerar primero, sino que la decisión se define por lo que resulte de mayor beneficio para sus hijos, quienes son los destinatarios de una tutela especial y efectiva; iii) los niños fueron escuchados, y apreciados sus intereses; iv) el informe realizado por la profesional psicóloga que atiende a V., Licenciada Joselina Andrés, señala que vive cotidianamente con su progenitora y su hermana D. en una vivienda a la que se mudaron hace poco, y que ha mejorado mucho el vínculo tanto con su madre como con su hermana, logrando una convivencia saludable. También se informa que su madre es quien se ocupa del cuidado diario de V., garantiza su asistencia a la escuela, actividades extraescolares y que también provee al niño de sus necesidades cotidianas, vestimenta, útiles escolares, gastos diarios; v) están dados los recaudos para continuar con el régimen de cuidado personal compartido e indistinto, dado que ello permitiría que ambos menores mantengan un estrecho vínculo con ambos progenitores, promueve su participación en las funciones de educación, amparo y asistencia, los incentiva a no desentenderse de las necesidades materiales de sus descendientes y hace factible el trabajo extradoméstico; vi) en el caso se propicia que los hermanos sigan residiendo juntos y de manera principal en el domicilio de la madre, pudiendo ir a dormir a la casa de su padre cuando lo deseen, y ambos progenitores compartan decisiones y se distribuyan de modo equitativo las labores atinentes al cuidado de sus hijos; vii) siendo que no procede innovar sobre situaciones de facto consolidadas de alguna manera por diversos motivos, salvo razones que lo justifiquen, y que la situación de autos se halla arraigada desde hace un tiempo a la fecha, y no se encuentran motivos para modificarla.
    Se destaca que fue priorizado el mantenimiento de la situación existente y el respeto al centro de vida de V. y D., en el hogar materno, al mismo tiempo que la opinión de los menores, que cuentan con 15 y 10 años, respectivamente.
    En esa dirección, la Suprema Corte provincial, ha enfatizado que el cuidado unilateral queda siempre relegado a la hipótesis residual y excepcional de que no sea factible el cuidado compartido en ninguna de las alternativas o que éste resulte perjudicial para el hijo, debiendo ponderar el juez para su fijación las pautas que enumera el antedicho art. 653 (prioridad al progenitor que facilita el derecho a mantener trato regular con el otro; la edad del hijo; la opinión de éste, mantenimiento de la situación subsistente y respeto del centro de vida del niño, entre otros); extremos que no se verifican en el caso (v. JUBA búsqueda en línea con las voces Cuidado personal de los hijos – Ejercicio compartido | Cuidado personal de los hijos – Facultades del juez; sumario B4500549, sent. del 30/8/2021 en C 123064 S – voto del Juez Soria; este Tribunal, causa 94.107, sentencia del 14/12/23).
    No se comparten las críticas desplegadas por el recurrente, dado que la situación de violencia respecto de V., aludida en la audiencia confesional prestada por la madre, da cuenta más de una cuestión episódica, circunstancial, alejada de cualquier patrón que en ese orden pueda concluirse, conforme las favorables informaciones que provee tanto la psicóloga del niño como la propia escucha llevada a cabo en la instancia de origen (conf. actas del día 15/3/24 e informe del día 23/4/24; arts. 384 y 474, C. Proc.).
    Asimismo, la crítica relativa a que el niño pasa mucho tiempo solo por el trabajo de la madre es insuficiente para desplazar la correcta decisión adoptada, puesto que el progenitor no está impedido de sostener una amplia comunicación con el niño V. -del mismo modo que con la adolescente D.-, de manera que, sin modificar radicalmente su centro de vida ni la convivencia con su hermana, puede -y es deseable que lo haga-, adoptar los mecanismos necesarios para estar con su hijo en los espacios de tiempo que su madre no puede hacerlo en razón de -no huelga destacarlo-, cumplir sus tareas en la rotisería donde se desempeña como cocinera (v. informe del día 14/3/24; arts. 384 y 474, C. Proc.).
    Lo mismo cabe señalar sobre el cuestionamiento del modo en que desarrolla el vínculo afectivo D. con su novio, de 22 de años, dado que, en cumplimiento de los deberes y facultades establecidos en el atacado decisorio, está también en la órbita de responsabilidad parental del recurrente establecer la comunicación necesaria con la adolescente para encaminar o corregir las conductas o hábitos que puedan ser perjudiciales para su formación (arts. 648 y 656, CC yC).
    Desde tales consideraciones, y ponderando que los intereses superiores de niños y la adolescentes, en tanto no se tratan de nociones abstractas apoyadas en afirmaciones dogmáticas, sino el respeto y reconocimiento de su historia respecto de quienes se decide; su identidades, las situaciones en las que han estado inmersos, los efectos que las mismas han producido en ellos y cuáles son los referentes adultos aptos para su adecuado resguardo y protección (conf. Sambrizzi, Eduardo A. en ‘Tratado de Derecho de Familia – Vol. V, p. 309 y ss., 2da. Ed. actualizada, Thomson Reuters, 2018), se encuentran debidamente contemplados.
    Previo a concluir, corresponde exhortar a ambos progenitores a priorizar el interés superior de sus hijos, a obrar con mesura en el ejercicio de sus derechos y, en particular, a cooperar estrechamente en la búsqueda de una solución amistosa que no se oriente en la satisfacción del interés subjetivo de cada uno, sino en el respeto tanto del bienestar y la integridad del niño V. y la adolescente D., como también de la relación parental -permanente y continua- que no puede verse lesionada por cuestiones personales que terminen por afectar la integridad de los hijos (arts. 3.1 de la Convención de los Derechos del Niño y 638, 639, 642 y 646 CCyC).
    Finalmente, se encomienda al juzgado de origen un seguimiento constante de la situación, que se traduzca en informes periódicos avalados por equipos interdisciplinarios; a fin de apreciar la mecánica de cuidado dada en sendos hogares parentales (args. arts. 706, 709 y 1710 del CCyC; y 34.5 del cód. proc.).
    VOTO POR LA NEGATIVA.
    A LA MISMA CUESTION EL JUEZ LETTIERI DIJO:
    Adhiero al voto del juez Soto (art. 266 del cód. proc.).
    A LA SEGUNDA CUESTION EL JUEZ SOTO DIJO:
    Corresponde por lo expuesto:
    1) Desestimar la apelación del 13/9/2024 contra la sentencia del 5/9/2024 con costas al apelante vencido (art. 68, segunda parte del cód. proc.) y diferimiento de la resolución sobre honorarios.
    2) Exhortar a ambos progenitores a priorizar el interés superior de sus hijos, a obrar con mesura en el ejercicio de sus derechos y, en particular, a cooperar estrechamente en la búsqueda de una solución amistosa que no se oriente en la satisfacción del interés subjetivo de cada uno, sino en el respeto tanto del bienestar y la integridad del niño V. y la adolescente D., como también de la relación parental -permanente y continua- que no puede verse lesionada por cuestiones personales que terminen por afectar la integridad de los hijos (arts. 3.1 de la Convención de los Derechos del Niño y 638, 639, 642 y 646 CCyC).
    3) Encomendar al juzgado de origen un seguimiento constante de la situación, que se traduzca en informes periódicos avalados por equipos interdisciplinarios; a fin de apreciar la mecánica de cuidado dada en sendos hogares parentales (args. arts. 706, 709 y 1710 del CCyC; y 34.5 del cód. proc.).
    TAL MI VOTO.
    A LA MISMA CUESTION EL JUEZ LETTIERI DIJO:
    Que adhiere al voto emitido en primer término al ser votada esta cuestión.
    CON LO QUE TERMINO EL ACUERDO, DICTANDOSE LA SIGUIENTE:
    S E N T E N C I A
    Por lo que resulta del precedente Acuerdo, la Cámara RESUELVE:
    1) Desestimar la apelación del 13/9/2024 contra la sentencia del 5/9/2024 con costas al apelante vencido diferimiento de la resolución sobre honorarios.
    2) Exhortar a ambos progenitores a priorizar el interés superior de sus hijos, a obrar con mesura en el ejercicio de sus derechos y, en particular, a cooperar estrechamente en la búsqueda de una solución amistosa que no se oriente en la satisfacción del interés subjetivo de cada uno, sino en el respeto tanto del bienestar y la integridad del niño V. y la adolescente D., como también de la relación parental -permanente y continua- que no puede verse lesionada por cuestiones personales que terminen por afectar la integridad de los hijos.
    3) Encomendar al juzgado de origen un seguimiento constante de la situación, que se traduzca en informes periódicos avalados por equipos interdisciplinarios; a fin de apreciar la mecánica de cuidado dada en sendos hogares parentales.
    Regístrese. Notifíquese de acuerdo al art. 10 AC 4013 t.o. AC 4039. Hecho, radíquese electrónicamente en el Juzgado de Paz Letrado de Adolfo Alsina.
    REFERENCIAS:
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 10:10:17 – SOTO Andres Antonio – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 11:09:37 – LETTIERI Carlos Alberto – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 11:26:32 – QUINTANA Maria Del Valle – AUXILIAR LETRADO
    ‰77èmH#q\8&Š
    232300774003816024
    CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL Y COMERCIAL – TRENQUE LAUQUEN
    NO CONTIENE ARCHIVOS ADJUNTOS
    Registrado en REGISTRO DE SENTENCIAS el 06/06/2025 11:27:11 hs. bajo el número RS-34-2025 por TL\mariadelvalleccivil.


  • Fecha del Acuerdo: 6/6/2025

    Cámara de Apelación Civil y Comercial Trenque Lauquen
    Juzgado de origen: Juzgado Civil y Comercial n°2

    Autos: “RODRIGUEZ MARIANELA C/ GUERINEAU JOSE LUIS Y OTRO/A S/ DAÑOS Y PERJ.RESP.PROFESIONAL (EXCLUIDO ESTADO)”
    Expte.: -95075-
    En la ciudad de Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, en la fecha según art. 7 del Anexo Único del AC 3975, celebran telemáticamente Acuerdo los jueces de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial, Andrés Antonio Soto y Carlos A. Lettieri, para dictar sentencia en los autos “RODRIGUEZ MARIANELA C/ GUERINEAU JOSE LUIS Y OTRO/A S/ DAÑOS Y PERJ.RESP.PROFESIONAL (EXCLUIDO ESTADO)” (expte. nro. -95075-), de acuerdo al orden de voto que surge del sorteo de fecha 28/5/2025, planteándose las siguientes cuestiones:
    PRIMERA: ¿es fundado el recurso de apelación interpuesto el 1/7/2024, contra la sentencia definitiva del 24/6/2024?
    SEGUNDA: ¿qué pronunciamiento corresponde emitir?.
    A LA PRIMERA CUESTION EL JUEZ LETTIERI DIJO:
    1. Marianela Rodríguez demando por daños y perjuicios a José Luis Guerineau y a Clínica del Oeste S.A., citando en garantía a ‘TPC Compañía de seguros S.A.’.
    Dijo que el 22/4/2018, una caída en la vía pública le causó una fractura en el dedo anular de la mano izquierda, que se constató el 22 y 24 de abril de 2018 por sendas radiografías, con motivo de lo cual el médico demandado le inmoviliza el dedo, siendo operada en aquella Clínica el 11 de mayo del mismo año. Debiéndose la demora a que el profesional solicitó un set de placas y de tornillos a su obra social del personal de farmacia, los que luego no utilizó.
    Sostuvo que firmó ‘en blanco’ el consentimiento informado. Que el 12 de mayo la ve una médica en la Clínica y el 16 la ve el demandado. El 24 le quita los puntos y cuando le retira el vendaje, advierte una lesión de quemadura de unos cuatro centímetros, en el dorso de la mano afectada, que el médico le dijo era una llaga por el vendaje, insistiendo de su parte que era una quemadura, ante lo que recibió la misma respuesta.
    Adujo que luego de tres semanas la retiran las clavijas y el 31 se le realiza otra radiografía, ante su insistencia de que el dedo se la caía, que no podía sostenerlo y le entorpecía los movimientos de los otros dedos de la mano impidiéndole realizar las mínimas tareas cotidianas.
    Relató que al no obtener respuesta, pues le decía que hiciera kinesiología, que ya se iba a acomodar el dedo, decide buscar otra por medio de la obra social, consiguiendo el Hospital Británico, donde la evalúan y le indican amputarle el dedo. Ante lo cual decide una nueva consulta, esta vez en la Clínica de la Mano, en la ciudad de La Plata, donde la atiende el médico Dadora el 5 de julio de 2018, quien le extiende la historia clínica el 6 de agosto de 2018, en la que expone que asistía por primera oportunidad por deformidad del cuarto dedo de la mano izquierda, presentando al examen lo que describe a fojas 44, parte final, y 44/vta., primer párrafo.
    Continuó exponiendo, que se le recomendó cirugía en dos tiempos, fijándose fecha para el 31 de julio de 2018. El especialista pidió a su obra social, dos microtornillos importados. Comentando la técnica utilizada en la cirugía, según el protocolo quirúrgico del 31 de julio de 2018, del que surge padece fractura inestable de falange. Lo que quiere decir que el demandado, retirar las clavijas a las tres semanas de haberla operado, no tuvo en cuenta que la fractura no se había consolidado, siendo por ello que el dedo se le caía y no era una sensación como le señalaba.
    Continuó explicando que el 12 de diciembre de 2018 se le realiza la segunda operación, donde se visualizo consolidación ósea. Y que como consecuencia de las cirugías reconstructoras perdió un centímetro de dedo. Y también la despiden del trabajo donde tenia ocho años de antigüedad, con motivo de las faltas a pesar de haberlas justificado.
    Manifestó que la mala praxis del demandado, no sólo afecto su estado físico, emocional y psicológico, sino su vida de relación. Intentó buscar trabajo pero fue rechazada por tener la mano así. Actualmente trabaja en un mercado, sin registrar, siendo madre de una adolescente de quince años.
    Seguidamente se ocupó de comentar lo tramitado en la medida preliminar articulada previamente a la demanda. Y más adelante se refirió a la salud, como bien jurídico privado, a la responsabilidad médica, a la causa de un daño, y a que no surgía del consentimiento que se le hizo firmar, la explicación de la realización de la técnica a utilizar por parte del médico, ni las consecuencias de la misma (fs. 46 y vta. y 47 primer párrafo).
    En otro tramo, opinó que el médico responde si decide tratar o someter al paciente a una terapia riesgosa, equivocando culposamente el balance riesgo-beneficio o no obteniendo un consentimiento informado, cumpliéndose ambos en este caso.
    Respecto del consentimiento informado, detalló que la Clínica la hizo suscribir el que resulta de la diligencia preliminar, en el cual no se detalle el profesional que realizará la operación, como tampoco el tipo de técnica que iba a utilizar, que no le fue informada, como el tipo de complicaciones de las mismas y los demás datos que indica a fojas 47/vta., tercer párrafo. El demandado jamás le hizo firmar consentimiento alguno.
    Tocante a los perjuicios, se refirió al daño a la persona, al psíquico, a la incapacidad sobreviniente, estimado en $9.797.962,72, al daño moral, valuado en $500.000, daño psicológico ponderado en $288.000, al daño a la vida de relación, por el que pidió $750.000, y al estético, que concretó en $1.000.000. Solicitando por gastos médicos y farmacéuticos $5.300 (fs. 57 y vta.).
    1.1. Respondió el demandado con el escrito del 12/10/2020. Puntualizó que de acuerdo a la ficha de paciente de su consultorio (prueba de la demandante), ésta era paciente de antigua data. Lo consultó: 26/8/2010 por traumatismo de pie izquierdo; y el 23/4/2018 por fractura oblicua primera falange dedo anular izquierdo.
    Asimismo, que era la actora una paciente con antecedentes de diabetes, insulino-dependiente, con mano reumática y poli-artritis interfalángica generalizada. Padecimientos a ser sopesados en oportunidad de evaluar el resultado de la cirugía objeto del proceso.
    Además, que en el resumen de historia clínica de la enfermedad actual constaba que se le brindaron a la demandante complicaciones generadas por la demora en la entrega del material de osteosíntesis para la cirugía. Desde la consulta (23/4/2018) a la operación (11/5/2018) transcurrieron casi 20 días, en los que la actora conoció y aceptó todo cuanto era necesario informarle. Por lo demás, consideró que el consentimiento informado senatorial que ella suscribió indica claramente  que se le informan aquellos extremos, y no se le aseguraron resultados en razón de no constituir la medicina una ciencia exacta, por lo que ninguna influencia tienen en el sub lite los espacios que quedaron en blanco; dicho de otro modo, no importan los déficits señalados en demanda hechos, actos u omisiones con eficacia causal en el resultado; falta entonces uno de los presupuestos de la responsabilidad civil que se le endilga.
    Explicó que el tratamiento quirúrgico se le indicó por el diagnóstico de desplazamiento de la fractura y la inestabilidad de la misma. Considerándose el uso de la fijación de la fractura con clavija de Kirschner en el acto quirúrgico el más adecuado dada su patología de base, por cuanto permitía un menor desbridamiento de los tejidos, disminuyendo el riesgo de futuras adherencias y rigideces. La técnica empleada fue la avalada según la bibliografía médica (“Cirugía de la mano”, Green-Hotchkiss-Wolfe, Ed. Marban, volumen I, pág. 317; ver adjunto).
    La intervención transcurrió de acuerdo a lo previsto, resolviéndose con la técnica preindicada, cerrándose la incisión y procediendo al vendaje e inmovilización del dedo operado. Cuando salió de la anestesia la paciente fue derivada a una habitación de internación, transcurriendo el día 11/5/2018 sin complicaciones, bajo su control. Al día siguiente (12/5/2018) la paciente presentó buen estado general, afebril, sin referir dolor y con buena circulación de sangre en dedo intervenido, por lo que se otorgó el alta sanatorial, prescribiéndole control por consultorio externo. Indicando que todo ello resultaba de la historia clínica sanatorial.
    El retiro del material de osteosíntesis (clavija de Kirschner) se efectuó a las cuatro semanas de la cirugía, por presentar infección periclavo y aflojamiento del mismo, complicaciones contempladas en la literatura médica. No -como se sostiene en demanda- porque se haya considerado consolidada la fractura. En dicha oportunidad se le indicó el uso de una férula de inmovilización, con articulación interfalángica libre para la rehabilitación kinesiológica.
    Declaró que no le consta si cumplió con dichas indicaciones (uso de férula y rehabilitación) toda vez que dejó de asistir a la consulta con él y, seguramente- abandonó el tratamiento prescripto; y como figura en la demanda, ocurrió a otros profesionales.
    1.2. De su parte, la Clínica accionada, planteó que la fractura presentada por la actora era compleja y que -por lo tanto- el tratamiento requerido no se encontraba exento de complicaciones. Como tales se podían mencionar: el desplazamiento del material de osteosíntesis, rigideces, pseudoartrosis y necrosis óseas, isquemias musculares y fibrosis, o infecciones, sin que ello implicara un mal accionar por parte del profesional actuante.
    Consideró falso que el demandado Guerineau, al retirar las clavijas, no tuviera en cuenta que la quebradura no había consolidado y que luego perdiera un centímetro de dedo. En realidad, el hecho de que la paciente presentase un foco fracturario inestable fue consecuencia del cuadro de pseudoartrosis presentado y no de un retiro prematuro de las clavijas colocadas en la primera intervención quirúrgica. En esa línea, concluyo que las fracturas de la diálisis, como la presentada por la actora, eran las que más riesgo de pseudoartrosis presentan, por sus características anatómicas y por estar sometidas a mayores cargas que otras zonas. De hecho, su complicación más frecuente era la mala consolidación y mala reducción articular con la subsiguiente deformidad y alteración del arco de movilidad articular.
    En rigor, que el retardo de la consolidación de las fracturas de la falange distal es una complicación que puede verse frecuentemente en el tipo de fracturas como la presentada por la actora, y su abordaje y decisión terapéutica es complejo, sin que ello haya implicado un mal accionar del profesional actuante.
    Afirmó que no era cierto que haya existido deficiente atención (por negligencia y/o imprudencia y/o impericia y/o incumplimiento de reglamentos y/o deberes) a la paciente Marianela Rodríguez durante su evaluación en el consultorio particular del galeno, ni luego en la admisión, internación y/o intervención quirúrgica en Clínica del Oeste S.A..
    1.3. TPC Compañía de Seguro S.A., respondió con el escrito del 24/6/2021. En apretada síntesis, adhirió a la contestación de la Clínica (v. providencia del 7/7/2021).
    Admitió que, mediante la emisión de la póliza de ‘Responsabilidad Civil Médica – Clínicas, Sanatorios y/o Centros Médicos Con y Sin Internación e Instituciones de Salud’, número 94.358, vigente entre el 1/12/2018 y el 1/12/2019, se obligó a mantener indemne el patrimonio de su asegurado, la Clínica del Oeste S.A. (tomador Asociación mutual argentina salud y responsabilidad profesional), hasta el límite máximo de la suma asegurada de $500.000, proporcionando cobertura en las condiciones que indica y por los riesgos que indica.
    Negó que en momento alguno recibiera la denuncia de siniestro, a que obligan los arts. 46 y 115 de la ley 17.418 -congruente ello, con la actitud de su asegurada de considerar que no se había producido la circunstancia siniestral-, desconociendo también que la atención brindada por la Clínica o sus dependientes, pueda ser reprochada como negligente, imprudente, imperita o inobservante de las reglas y el arte de curar, de manera que la conducta profesional o prestaciones asistenciales brindadas se tipifiquen como culpables y, por ende, que se deba responder y, menos aún en el marco jurídico que propone la contraparte. Adhiriendo a los términos del responder que presentara su asegurada.
    Sin perjuicio de ello, se refirió al marco fáctico propuesto por la actora, a la secuencia de la prestación médica, según la historia clínica, y expuso las principales afirmaciones y reproches formulados por la parte actora respecto de la atención médica, efectuando, para cada caso, las correspondientes consideraciones médico legales (a/h).
    Igualmente, realizó algunas precisiones en cuanto al reclamo patrimonial que se articula, el que desde ya se consideró a todas luces excesivo, infundado e irrazonable. Negando que la actora quedara con las secuelas que pretende y, a todo evento, que éstas pudieran vincularse causalmente con la atención médica brindada por los accionados y, en particular, con la clínica que aseguramos o sus dependientes. Y rechazando toda pretensión de que se actualice el monto pretendido con posterioridad al 31 de marzo de 1991.
    Solicitó se intimara al codemandado, José Luis Guerinau, a denunciar si al momento de los hechos contaba con una cobertura asegurativa que amparara su eventual responsabilidad civil por el evento debatido, reservando el derecho de citar a la/la compañía/s que se denuncie/n en garantía en los términos del art. 118 de la 17.418.
    1.4. En la audiencia de vista de causa, la parte actora desistió de los testigos Belen Abanz, Yanina Vanesa Antonio y Natalia Leiva, oportunamente ofrecidos. Y se desestimaron las declaraciones prestadas por los testigos Celinda García y Osvaldo Rodríguez, por lo que no se adjuntaron al acta (v. diligencia del 28/4/2022).
    2. La sentencia emitida el 24/6/2024, rechazó la demanda. Y para así decidir, en lo interesante, se apreció que encontrándose en el campo de la responsabilidad profesional, la Suprema Corte tenía dicho que la misma es aquélla en la que incurre el que ejerce una profesión, al faltar a los deberes especiales que ésta le impone, requiriendo para su configuración, los mismos elementos comunes a cualquier responsabilidad civil. Ello quiere decir que cuando el profesional médico incurre en la omisión de las diligencias correspondientes a la naturaleza de su prestación asistencial, ya sea por impericia, imprudencia o negligencia, falta a su obligación y se coloca en la posición de deudor culpable.
    En seguida, se consignó que surgía de la foja 24 del expediente vinculado de diligencias preliminares, que la actora prestó su consentimiento informado, en los términos de los puntos uno y cinco. Y que se estaba frente a una obligación de medios y la existencia de la actividad dañosa, en tanto subjetiva, que había de ser probada por la actora. Frente a lo cual, cobraba relevancia el dictamen médico obrante en autos, que luego se transcribe en lo pertinente.
    Al respecto, entendió el juez que de la lectura de las conclusiones periciales surgía sin lugar a dudas que el procedimiento realizado por el galeno demandado había sido el correcto para el tipo de patología que presentaba la actora y que actuó dentro de los parámetros esperados, y con la diligencia suficiente para llevar adelante la cirugía y diagnóstico que fueron realizados.
    En referencia al dictamen pericial de autos y más allá de su impugnación, reparó en que no cabía apartarse de sus conclusiones en tanto no se ha siquiera intentado demostrar a través de aquella su falta de precisión o error a través de dictamen, al menos, de algún otro profesional médico; y por tanto su impugnación no habían de enervar las conclusiones que allí se determinaron. Finalmente, no hallando negligencia o impericia en su actuar ni que fuera contrario al arte de curar, la imputación y acción en contra del demandado se rechazaba.
    3. Apeló la actora (v. escrito del 6/11/20224). Destinó la primera parte de su expresión de agravios en fundar el pedido de nulidad del pronunciamiento. Pues a su juicio se encontraba huérfana de justificación. Concretamente, en lo que puede considerarse el quid de su planteo, señaló: ‘(…) que el magistrado se limitó en primer lugar a transcribir normas y jurisprudencia, y en segundo lugar realizó un “copy and paste” de la pericial médica  para concluir en que “… no encuentro negligencia o impericia en su actuar ni que fuera contrario al arte de curar (arts. 375, 384 y 474 CPCC) y la imputación y acción en contra del demandado ha de ser rechazada….”, sin valorar la prueba, ni argumentar de modo alguno su decisión, violando de ese modo el art. 3 del CCyCN, el art. 163 incs. 3, 4, 5 y 6 del CPCC, art. 15 Const. Pcial. (…)’ . Aclarando que no se habían considerado que resultaban determinantes para sentenciar de forma diametralmente opuesta a lo resuelto. Y ampliando luego, con argumentos que rondan, con otros aportes, aquel párrafo basilar de su petición.
    En la segunda parte, aborda la crítica del fallo, destacando los errores que atribuye a las motivaciones básicas del fallo.
    Apunta a que las fotografías de su mano e informes médicos adunados en autos muestran a las claras la mala praxis demandada. Reitera que el juzgador transcribió una ‘recortada pericial médica’, y ello no constituye justificación alguna de la decisión, máxime cuando no valora las explicaciones vertidas por el mismo perito, las que dan más luz a la palmaria mala praxis, tiñendo así de parcialidad su decisión.
    Circunscribiendo su reproche, indica que no se encuentra en discusión el diagnóstico previo a la intervención quirúrgica realizada por el demandado, tampoco que de su parte padecía diabetes y artritis -punto II Examen físico de la pericia médica de fecha 6/9/2022-, tampoco se discute que de acuerdo a la bibliografía médica la pseudoartrosis es una complicación que puede presentarse en el tratamiento de las fracturas de falange, como la padecida por ella, en aproximadamente un 5-10 % de los casos, precisamente en pacientes con diabetes y artritis, y, finalmente, que no se encuentra en disputa que la padeció luego de la intervención del Guerineau una pseudoartrosis del dedo anular de la mano izquierda.
    Pero, siendo así, debió el profesional con su atención incrementar los esfuerzos para evitar el desenlace del que la propia bibliografía médica daba cuenta. En tal sentido, si al haber quitado semanas después de la cirugía el material de osteosíntesis, debido a una infección y aflojamiento, en ese momento en lugar de reajustar el tratamiento postquirúrgico de acuerdo a la mala evolución de su paciente, ya que se estaba cumpliendo lo profetizado por la bibliografía, sólo le mandó a tomar sesiones con el kinesiólogo, como se señalara en demanda, ni le indicó ‘…el uso de una férula de inmovilización…’ como sostuvo mendazmente al contestar demanda, ni ninguna otra directiva para tratar de evitar la pseudoartrosis. Agregando que el perito médico al brindar las explicaciones requeridas por el propio demandado reafirmó que no existía ninguna atestación en la historia clínica que diera cuenta de tratamiento postoperatorio, ni siquiera un seguimiento.
    En suma, colige que debió tener un seguimiento más profundo y particularizado de acuerdo a sus circunstancias personales luego de la intervención quirúrgica y más aún después de la extracción del material de osteosíntesis infectado, seguimiento que no se cumplió, sino que el demandado se desentendió, se olvidó de las patologías de base que acarreaba la suscripta o vaya uno a saber porque no reajustó el tratamiento postquirúrgico ya que este caso era más complejo que los ordinarios, mereciendo otro tipo de atención y dedicación médica. Y esto constituye la violación de la regla del arte de curar, no se trató de un error de diagnóstico, sino de la falta de atención posterior a la operación, lo que acarreó que no se advirtiera a tiempo la evolución de la pseudoartrosis que estaba avanzando en el dedo anular de la mano izquierda, que se agravara por la falta de tratamiento y que motivara luego la intervención posterior del médico Daroda con todas las consecuencias que ello acarreó.
    3.1. Respondió el demandado con el escrito del 6/12/2024.Comenzó precisando que la nulidad de una sentencia solo procede cuando la misma adolece de vicios o defectos de forma o construcción que la descalifican como acto jurisdiccional, es decir cuando se ha dictado sin sujeción a los requisitos de tiempo, lugar y forma prescriptos por la ley adjetiva, pero no en hipótesis de errores in iudicando, que de existir, podían ser reparados por medio del recurso de apelación. Y que el pronunciamiento se asentaba en las conclusiones de la prueba pericial médica producida y estaba fundada en ley, a saber: art. 375 CPCC que contempla y regula el ‘onus probandi’, art. 384 CPCC que manda apreciar la prueba rendida con las reglas de la sana crítica y art. 474 CPCC que consagra el valor probatorio de la prueba pericial.
    Agregando que, los vicios nulidificantes no habían sido explicitados, como tampoco que existiera omisión de tratamiento de cuestiones esenciales que provocarían la nulidad de la sentencia.
    Concerniente a lo demás, opuso que la expresión de agravios se ha limitado a expresar un disenso, digamos generalizado e impreciso, con los fundamentos consignados por el sentenciante para desestimar la demanda. Dicho de otro modo, la actora solo formula una mera opinión discrepante con el juzgador que de modo alguno constituye la crítica concreta y razonada que requiere la norma prementada. La mera disconformidad no constituye técnicamente agravio.
    En otro orden, aseveró que el juez no encontró negligencia o impericia en el actuar de su parte, ni que su accionar fuera contrario al arte de curar, a la luz de los arts. 375 CPCC que contempla y regula el “onus probandi”, del art. 384 CPCC que manda apreciar la prueba rendida según las reglas de la sana crítica y del art. 474 CPCC que consagra el valor probatorio de la prueba pericial, por cuya virtud desestimó la demanda. Y paralelamente, la actora no rindió prueba alguna que pudiera oponerse a dicha conclusión. En la audiencia preliminar la accionante desistió de la confesional de los demandados, y en la audiencia de vista de causa desistió de los testimonios de Abanz, Antonio y Leiva. Su única testigo Alonso evidenció una amistad muy cercana con la actora a la vez que deslizó un comentario descalificante para con el demandado. Sí admite que por disconformidad con el referido médico dejó de atenderse con el mismo y recurrió a profesionales de Buenos Aires y La Plata. Esto es que abandonó el control post-operatorio con el médico demandado, desistiendo de seguir siendo tratada por éste.
    Seguidamente, detalló los aspectos de la información pericial que hacen a su interés. Subrayando que ninguna de esas conclusiones periciales, ni tampoco cuanto resulta de la prueba documental tenida en cuenta por el experto, fueron debida y eficazmente impugnadas por la actora, quien no solicitó aclaraciones o explicaciones ni pidió la realización de una nueva pericia.
    4. Completada la evocación de los antecedentes relevantes de la causa, es el momento de emprender la tarea revisora, haciendo escala, primeramente, en el planteo de nulidad desarrollado por la actora.
    Como esta alzada ha venido diciendo, con ajuste a la doctrina de la Suprema Corte, el derecho a la tutela judicial efectiva impone al órgano jurisdiccional interviniente que produzca una conclusión razonada sobre los méritos del reclamo. No alcanza con que se adjudique la razón de cualquier manera. Ha de hacerse mediante desarrollos argumentales precisos que permitan comprender cómo y porqué han sido dados por probados o no demostrados los hechos conducentes y ha sido aplicada la norma que rige el caso. Se requiere la inclusión del mecanismo mismo elaborado sobre la base de la lógica y del derecho, exhibido en sus elementos esenciales, extrovirtiendo el eje, la base, el hilo conductor, aunque se omitan los detalles. Son exigencias estrictamente constitucionales y convencionales (arts. 18 Constitución nacional, 10, 15, 171 Constitución provincial; 8 de la Convención Americana sobre los Derechos Humanos). No otra cosa impone el art. 3 del nuevo Código Civil y Comercial: el juez debe resolver mediante una decisión razonablemente fundada (SCBA LP A 75524 RSD-83-21 S 26/5/2021, ‘A., E. E. c/ Hospital Ciudad de Boulogne y otros s/ Pretensión Indemnizatoria. Recurso Extraordinario de Inaplicabilidad de Ley’, en Juba fallo completo).
    Y cuando ello no ocurre y aparecen errores propios de la sentencia, como si no se ha cumplido con alguno de los requisitos formales extrínsecos que señala el artículo 163 del cód. proc., en sus primeros incisos, o no precisó los fundamentos de la decisión adoptada, violó el principio de congruencia, etc.., por principio, es el campo de aplicación del recurso de nulidad implícito en la apelación (art. 253 del cód. proc.).
    Más, igualmente a señalado en varias oportunidades, que no cuadra adoptar la solución desvaliosa de declarar la ineficacia de un pronunciamiento, cuando el pretenso defecto o vicio es en rigor subsanable a través del propio recurso de apelación (arg. art. 172 del Cód. Proc.; Cam.Civ. y Com., 0201 de La Plata, causa 74402 RSD-313-92, sent. del 17/09/1992, ‘Vicini, Beatriz c/Daniel Ricardo s/Reivindicación’, en Juba sumario B250780; fs. 208, párrafo final, 209/210vta.).
    En esta ocasión, como fuente de la nulidad, lo alegado por la actora ha sido la arbitrariedad; esa figura, elaborada por una compleja familia de fallos de la Corte Suprema de la Nación, que en su originaria versión estuvo centrada en aquellos pronunciamientos que carecían de fundamentos, o eran los expuestos sólo aparentes, apoyándose la decisión en conclusiones dogmáticas, o en la sola voluntad del juez (v. Carrió, Genaro, ‘El recurso extraordinario por sentencia arbitraria’, Abeledo-Perrot, 1978, pág. 27 y 229).
    Sin embargo, un examen detenido, deja ver que, si se distingue adecuadamente, por un lado, el binomio arbitrariedad-nulidad, como lo ha enlazado la apelante, y por el otro error in judicando-apelación, podrá notarse que la decisión de que se trata, no admite ni aquella calificación que se le adjudica, ni la solución que la accionante le ha destinado.
    En efecto, observada la sentencia en su unidad lógico jurídica, se advierte que, partiendo del marco teórico conformado por diversos fallos, enseguida se definió la prestación del médico como de medios y que el factor de atribución subjetivo, ponía la carga de la prueba del lado de la actora. Frente a lo cual, cobró relevancia, a criterio del juzgador, la prueba pericial médica, ofrecida por ambas partes.
    A continuación, no sólo transcribió un tramo importante de la pericia médica, sino que a ello sucedió su apreciación, que se concretó en aquilatar el valor probatorio de ese medio en materia de responsabilidad médica, del cuyas conclusiones no cabía apartarse, en tanto brindadas por el experto, no se había siquiera intentado demostrar la falta de precisión o error a través del dictamen de algún otro profesional médico, dejando así su impugnación insuficiente para enervar las conclusiones que allí se determinaron (v. sentencia del 24/6/2024, 2.2. y 2.3.).
    Claro, que despuntó la queja de la actora acerca de que el juzgador no hizo expresa referencia a las explicaciones que el propio perito brindó con fecha 26/9/2022.
    Pero la observación es insustancial. Porque en esa fecha, el perito médico, antes que ampliar su informe, sólo lo ratificó, es decir que no hizo nuevos aportes a lo ya expresado en el dictamen del 6/9/2022, que debieran apreciarse junto con éste (arg art. 284 y 474 del cód. proc.).
    Aparte que, así se hubiera incurrido en una valoración de la prueba equivocada o incompleta, tal proceder no equivale a desentenderse de las pruebas, ni dar un fundamento sólo aparente o dogmático, sino -en todo caso- hacer de ellas una apreciación errónea. Y ante tal situación, no aplica el concepto de arbitrariedad, ni procede el recurso de nulidad, en cuanto es la falta susceptible de repararse mediante el recurso de apelación que aquel alberga (v. C.S., 1986,’SELSA S.A.’, Fallos: 308:1921; Carrió, Genaro, ‘El recurso extraordinario por sentencia arbitraria’, Abeledo-Perrot, 1978, pág. 28, citando a ‘Rey c/ Rocha’, en Fallos: 112:384, y 229, reparando en los que allí analiza el autor; Arazi, Roland y coautores, ‘Código Procesal Civil y Comercial…’, Rubinzal-Culzoni Editores, 2024, t. I, pág. 695 y fallos allí citados; art. arts. 34.4, 163.6 y 253 del cód. proc).
    En suma, al cabo del precedente análisis, resulta que lo expuesto por la apelante no denota falencias del pronunciamiento de grado que lo descalifiquen como acto jurisdiccional válido, siendo consecuencia de ello que el recurso de nulidad se torne inadmisible, sin perjuicio de lo que pueda resolverse seguidamente, al tratarse la materia propia del recurso de apelación, al que -como fue dicho- aquel viene imbricado (art. 253 del cód. proc.).
    5. Yendo a ese medio recursivo, por lo pronto, no basta para componer un agravio, en el sentido del artículo 260 del cód. proc., declamar, con énfasis, que: ‘Las fotografías de mi mano e informes médicos adunados en autos muestran a las claras la mala praxis demandada’. Porque es un ejemplo de una afirmación dogmática de hecho, en la medida que no aparece acompañada de un desarrollo técnico-científico que la avale, ni siquiera del señalamiento de las opiniones vertidas en tales informes que, a criterio de la interesada, estarían respaldando la conclusión que propicia (Carrió, Genaro, op. cit., y los fallos que analiza en págs. 240 a 244).
    Vale decir, se comete un salto causal inexplicado, al pretender pasar de la imagen de un dedo de la mano, afectado, dañado, distorsionado, a la confirmación que el médico que la intervino es responsable por impericia, culpa o negligencia. Cuando, justamente, el elemento decisivo del injusto hecho, reside en el desvalor de la acción –lo que es carga acreditar- y no meramente en el desvalor del resultado (Lorenzetti, Ricardo L., ‘Responsabilidad civil de los médicos’, Rubinzal-Culzoni Editores, 1986, pág. 209, citando a Hans Welser).
    En este sentido, es apropiado recordar, que la responsabilidad profesional se halla sometida a los mismos principios que la responsabilidad en general y es aquella en la que incurre el que ejerce una profesión al faltar a los deberes especiales que esta le impone, requiriendo para su configuración de los mismos elementos comunes a cualquier responsabilidad civil. De modo que cuando se imputa responsabilidad médica, la prueba debe versar sobre los actos u omisiones del médico que demuestren una actividad negligente o imprudente o falta de la pericia necesaria, pero no solamente sobre el resultado negativo del tratamiento pues, aunque ese resultado no fuere el esperado, no compromete responsabilidad alguna si la conducta considerada reprochable no está probada suficientemente (SCBA LP C 123265 S 30/12/2020, ‘C., M. G. c/ Sanatorio Modelo Burzaco S.A. Clínica Privada y otros s/ Daños y perjuicios’, en Juba fallo completo;CC0203 LP 120534 RSD-165bis-16 S 27/10/2016, ‘Juanena, Blanca Gladys c/ Rondina Aminta Sara s/ Daños y perjuicios -resp. profesional-‘, en Juba sumario B355770; Trigo Represas-López Mesa, ‘Tratado de la responsabilidad civil’’, La Ley, 2004, t. II, pág. 353; arts. 1724, 1736, 1768 del CCyC).
    Avanzando, a renglón seguido, en las restantes cuestiones sometidas a este tribunal, la apelante ha imputado al demandado que, si se encontró ante una paciente con riesgo cierto de pseudoartrosis por sus antecedentes médicos, debió con su atención incrementar los esfuerzos para evitar el desenlace del que la propia bibliografía médica daba cuenta, ya que, siendo un especialista en traumatología, debía conocer las consecuencias de su proceder y obviamente las de su no proceder.
    Más, en contraste, recuérdese que sostuvo el demandado en su responde, que: ‘El uso de la fijación de la fractura con clavija de Kirschner en el acto quirúrgico se consideró el mas adecuado dada su patología de base (diabética y poliartrítica, como se viera), por cuanto permite un menor desbridamiento de los tejidos, disminuyendo el riesgo de futuras adherencias y rigideces. La técnica empleada es avalada según la bibliografía médica (“Cirugía de la mano”, Green-Hotchkiss-Wolfe, Ed. Marban, volumen I, pág. 317; ver adjunto) (v. escrito del 17/10/2020, II. 3, párrafo siete). Y el perito médico, antes que marcar aquella falta que la apelante sugiere, asevero, -requerido acerca de si las prácticas y tratamientos que se realizaron a la paciente se encontraban dentro de los protocolos aprobados dada la patología del mismo-, que: ‘Según consta en el expediente, los tratamientos realizados son los indicados’. En cuanto a si la técnica aplicada, se condice con la patología que presentaba la actora, que: ‘La técnica aplicada condice con la patología que presentaba la actora’.
    Sumado a que para la consolidación en los casos de fractura de falange era la realización de reducción y osteosíntesis, de uso habitual en la actualidad; que las secuelas que presentaba eran las descriptas como posibles en la literatura especializada; que los aflojamientos de implantes, retardo de consolidación, pseudoartrosis, rigidez articular, consolidación viciosa y distrofia simpático refleja, constituían complicaciones de dicha reducción; y que el retiro del material de osteosíntesis ante un cuadro infeccioso y de aflojamiento del implante resultaba una decisión médica correcta (v. dictamen del 6/9/2022: II, 8, 9, 10, 12, 13, 39, 49, 59, 69, 89, 99; arts. 384 y 474 del cód. proc.).
    Es de observarse, además, que el médico al que luego la paciente decidió consultar, empleó la misma técnica: para un diagnóstico de fractura inestable de falange, de una persona con patología de diebetes, insulina dependiente, propuso ‘reducción y osteosíntesis’. Práctica acorde a la que consta en el protocolo quirúrgico del 11/5/2018, suscripto por el demandado, como materia de la intervención (v. fs. 25 de la causa ‘Rodríguez, Mariela s/ diligencias preliminares’; fs. 13, 16, 18, 20, de la causa, en formato papel).
    En punto a la prescripción de kinesiología, dispuesta por el demandado y que la paciente al parecer descartó al inclinarse por indagar ‘otra respuesta’, guarda relación con las sesiones de ‘terapia ocupacional’, que recomendó el médico Sergio Daroda, las que, en esta ocasión, sí cumplimentó (v. fs. 30, 32, 33, 35, 36, de la causa,, en formato papel). A la postre, dos disciplinas de rehabilitación.
    Para más, el perito de autos consideró que sí resultaba correcta la indicación de tratamiento de rehabilitación kinesiológica precoz, posterior a la cirugía, para evitar rigidez articular. Que, vale repetir, por propia opción, Rodríguez desestimó (fs. 44, tercer párrafo, de la causa en formato papel; pericia del 6/9/2022, 79; escrito del 6/11/2024, 2, párrafo doce).
    Finalmente, la apelante hace hincapié en la falta de seguimiento postoperatorio: ‘(…)más aún después de la extracción del material de osteosíntesis infectado, seguimiento que no se cumplió, sino que el Dr. Guerineau lisa y llanamente se desentendió, se olvidó de las patologías de base que acarreaba la suscripta o vaya uno a saber porque no reajustó el tratamiento postquirúrgico ya este caso era más complejo que los casos ordinarios, mereciendo otra tipo de atención y dedicación médica(…)’ (v. escrito citado, 2, párrafo quince).
    Este capítulo de la responsabilidad atribuida al médico, no aparece revelado de ese modo en la demanda. Pues allí relata que: ‘(…) Al no obtener respuestas por parte del demandado, toda vez que me decía que hiciera kinesiología, que ya se iba a acomodar el dedo, decido buscar otra respuesta, para ello (….)consigo ir al Hospital Británico (…) totalmente angustiada, decido nueva consulta esta vez en la Clínica de la Mano, en la ciudad de La Plata…’ (v. fs. 44, tercer párrafo, de la causa en formato papel; arts. 34-4 y 163.6 del cód. proc.).
    No obstante, que el médico le haya prescripto la rehabilitación kinesiológica -bien indicada, como se viera-, no equivale a no haber tenido respuesta del facultativo. Por más que la paciente no la hubiera considerado satisfactoria. Eligiendo a partir de ahí, interrumpir su vínculo con el demandado, dejando incumplido los deberes que le incumbían.
    Esto así, porque a la par de la exigencia que recae sobre el médico de efectuar el seguimiento de su paciente con posterioridad a un acto o a una práctica realizada, está la disposición de éste de someterse disciplinadamente a observar el tratamiento post operatorio. Antes que recurrir, por decisión unilateral, pasado aproximadamente un mes de la última radiografía ordenada por el demandado el 31/5/2018, a la consulta primero del Hospital Británico y luego, el 5/7/2018, de otro profesional de la medicina, en búsqueda de soluciones inmediatas (Trigo Represas-López Mesa, op. cit., pág. 352, nota 568, Cám. 5a. CC Córdoba, 30/5/84, “Pauleti, Maria I. c. Clínica San Ramón y otros”, LLC, 985-509).
    Dado que cuando el enfermo, por si solo, realiza el incumplimiento o abandono del tratamiento instituido por el médico que lo asistía -validado como correcto-, estaría violando su deber de colaboración para con aquél. Puesto que con su conducta negativa impide al facultativo observar la evolución de la dolencia tratada, obstruyéndose realizar en plenitud el normal desempeño de su profesión (Fumarola, Luis Alejandro, ‘Eximentes de responsabilidad civil médica’, en Bueres-Highton, ‘Código Civil…’, hammurabi, 2003, t. 4B, págs. 282 y 283; docrt. art. 1729 del CCyC).
    Como se explica: ‘En cirugía el deber es recíproco: ni el médico puede sin causa justificada abandonar al paciente, ni puede éste hacerlo con el profesional, con la misma salvedad, pues de lo contrario el uno incurre en culpa (negligencia médica), y el otro puede desligar al profesional de la responsabilidad por la no curación o agravamiento del mal’ (v. Trigo Represas-López Mesa, op. cit., pág. 352; Cam. Nac. Civ., Sala E, 20-9-85, Páez Tezanos Pinto, Ana M. c/Otermin Aguirre, Julio, ED. 117-243; JA, 1986-III-335; v. también, Mosset Iturraspe, Jorge, ‘Responsabilidad por daños’, ‘Responsabilidad de los profesionales’, Rubinzal-Culzoni Editores, 2001, t. VIII, pág. 318).
    Así, se ha sostenido: ‘La conducta del paciente es trascendente para el logro de la eficacia del tratamiento médico; de allí que ella adquiera tanta importancia como los deberes a los que debe atenerse el médico. El abandono del tratamiento por parte del paciente y el acudir a la asistencia de otros profesionales implica la eximición del primer médico tratante ya que la conducta del paciente es la que ha impedido al médico el cumplimiento de su obligación’ (Cam. Nac. Apel, Civ, Sala J, Capital Federal, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 15/12/1992, ‘Chelini, Reinaldo c/ Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires s/ ordinario’, Id SAIJ: SUC0020125).
    Tal el criterio que aplica en este caso a la conducta de la actora ya descripta. Y que no suma a la procedencia de su reclamo, sino que, por el contrario, lo ha tornado inadmisible.
    Por fin, concerniente a la obligación de seguridad de la Clínica, que la apelante deja caer en un párrafo de sus agravios, ha dicho el juez Genoud:: ‘(…)Siendo que el reproche fue efectuado sobre la base de alegados incumplimientos de actos médicos, si no media culpa en el médico interviniente no cabe responsabilizar al establecimiento asistencial con base en su ‘obligación de seguridad’ porque la existencia de aquélla (la culpa del médico) es la demostración de la violación de ese deber de seguridad” (conf. Ac. 76.152, sent. del 17-XII-2003; Ac. 82.488, sent. del 3-VIII-2005; C. 105.772, sent. del 9-VI-2010)’ (su voto en: SCBA LP C 111812 S 27/06/2012, ‘Molleker de Balsamello, Rosa Elvira c/Asociación Hospital Italiano Regional del Sur y otro s/Daños y perjuicios’, en Juba fallo completo’; v. escrito del 6/11/2024, 2, párrafo seis). Pertinente al caso.
    En conclusión, a tenor del alcance dado al recurso, que marca el limite de la competencia revisora de esta alzada, a tenor de lo precedentemente expuesto la apelación no puede prosperar (art. arts. 260, 261, y 266 del cód. proc.).
    VOTO POR LA NEGATIVA.
    A LA MISMA CUESTION EL JUEZ SOTO DIJO:
    Adhiero al voto del juez Lettieri (art. 266 del cód. proc.).
    A LA SEGUNDA CUESTION EL JUEZ LETTIERI DIJO:
    Corresponde:
    1. Desestimar el recurso de apelación interpuesto el 1/7/2024, contra la sentencia definitiva del 24/6/2024.
    2. Imponer las costas a la apelante vencida y diferimiento de la resolución sobre honorarios (arts. 68 cód. proc., 31 y 51 ley 14.967).
    TAL MI VOTO.
    A LA MISMA CUESTION EL JUEZ SOTO DIJO:
    Que adhiere al voto emitido en primer término al ser votada esta cuestión.
    CON LO QUE TERMINO EL ACUERDO, DICTANDOSE LA SIGUIENTE:
    S E N T E N C I A
    Por lo que resulta del precedente Acuerdo, la Cámara RESUELVE:
    1. Desestimar el recurso de apelación interpuesto el 1/7/2024, contra la sentencia definitiva del 24/6/2024.
    2. Imponer las costas a la apelante vencida y diferimiento de la resolución sobre honorarios.
    Regístrese. Notifíquese de acuerdo al art. 10 AC 4013 t.o. AC 4039. Hecho, radíquese electrónicamente en el Juzgado Civil y Comercial n°2 y devuélvase el expediente en soporte papel.
    REFERENCIAS:
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 10:09:12 – SOTO Andres Antonio – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 11:08:11 – LETTIERI Carlos Alberto – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 11:29:36 – QUINTANA Maria Del Valle – AUXILIAR LETRADO
    ‰8‚èmH#q[tgŠ
    249800774003815984
    CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL Y COMERCIAL – TRENQUE LAUQUEN
    NO CONTIENE ARCHIVOS ADJUNTOS
    Registrado en REGISTRO DE SENTENCIAS el 06/06/2025 11:30:03 hs. bajo el número RS-35-2025 por TL\mariadelvalleccivil.


  • Fecha del Acuerdo: 6/6/2025

    Cámara de Apelación Civil y Comercial Trenque Lauquen
    Juzgado de origen: Juzgado Civil y Comercial n°1

    Autos: “SAAVEDRA RODRIGUEZ FEDERICO OSCAR C/ LAPASSET GUSTAVO DANIEL Y OTRO/A S/ DAÑOS Y PERJ.AUTOM. C/LES. O MUERTE (EXC.ESTADO)”
    Expte.: -95106-
    En la ciudad de Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, en la fecha según art. 7 del Anexo Único del AC 3975, celebran telemáticamente Acuerdo los jueces de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial, Andrés Antonio Soto y Carlos A. Lettieri, para dictar sentencia en los autos “SAAVEDRA RODRIGUEZ FEDERICO OSCAR C/ LAPASSET GUSTAVO DANIEL Y OTRO/A S/ DAÑOS Y PERJ.AUTOM. C/LES. O MUERTE (EXC.ESTADO)” (expte. nro. -95106-), de acuerdo al orden de voto que surge del sorteo de fecha 5/5/2025, planteándose las siguientes cuestiones:
    PRIMERA: ¿es procedente la apelación del 23/10/2024 contra la sentencia de fecha 22/10/2024?
    SEGUNDA: ¿qué pronunciamiento corresponde emitir?.
    A LA PRIMERA CUESTION EL JUEZ LETTIERI DIJO:
    1. La sentencia del 22/10/2024 rechazó la demanda de daños y perjuicios promovida el 28/10/2019 por Federico Rodríguez Saavedra (v. fs. 24/36 vta. soporte papel). Con costas a su cargo.
    Para así decidir, se argumentó en el fallo que al momento de colisionar en la encrucijada de las calles Guillermo del Soldato y Rivadavia de la localidad de Tres Lomas, el automóvil conducido por el demandado Lapasset circulaba por la derecha y la motocicleta conducida por el actor Saavedra por la izquierda, lo cual significa que tenía prioridad de paso el automotor, sin haberse probado excepción a dicha regla.
    Es que -se dijo- la ley 24.449, a la que prestó adhesión la provincia de Buenos Aires mediante ley 13.927, señala en su artículo 41 que todo conductor debe ceder siempre el paso en las encrucijadas al que cruza desde su derecha, que esta prioridad del que viene por la derecha es absoluta y sólo se pierde en circunstancias excepcionales; ninguna de las cuales se habría configurado -según el juez de grado- en este caso, o, cuanto menos, no fue acreditado.
    Se agregó que de la causa se desprende que el actor nunca vio venir al rodado conducido por Lapasset, porque así lo confesó tanto en sede penal según la IPP que está agregada como prueba, como en la audiencia de vista de causa, y se arriesga que ello se debió a que no conducía con lentes, lo que tenía obligación de hacer en razón de padecer una disminución visual, según su confesional.
    Se señaló también que en cuanto a la velocidad de los vehículos, no habría prueba fehaciente sobre que iban a velocidad excesiva, con indicación de que el testigo Etchegaray dejó caer que ambos rodados circulaban a velocidad normal.
    En suma -se concluyó- debido a que el automotor tenía prioridad de paso y a que el actor nunca advirtió la circulación del rodado, aunado que no se acreditó que los vehículos fueran a velocidad excesiva, permite entender configurado el hecho de la víctima en la producción del evento dañoso y, consecuentemente, se rechazó la demanda con fundamento en los arts. 1710, 1722, 1726, 1727, 1729, 1736, 1757, 1758 y 1769 del CCyC, y 34.4,163.6, 375, 384 y 474 del Cod. Proc..
    2. Esa decisión motivó la apelación del actor del 23/10/2024, quien fundó su recurso en el escrito de fecha 11/11/2024, en la que alegó que debe ser revocada por cuanto -según su criterio- el demandado Lapasset es el único responsable del accidente, estimando apresurada la decisión del juez inicial sobre que no existen en la causa “hechos probatorios contundentes” que abonen la tesis del actor sin analizar la conducta del demandado que se ve reflejada no solo en la pericia mecánica sino también en su absolución de posiciones.
    Afirma que en la pericia mecánica quedó demostrado que el vehículo conducido por el demandado resultó ser embistente y la motocicleta conducida por él, la embestida (ofrece detalles sobre esa circunstancia), y que en el croquis se observa que la motocicleta había transitado por prácticamente toda la intersección de la calle Del Soldato con calle Rivadavia cuando fue embestida. Alega -siguiendo con su tesis- que en la vista de causa el demandado Lapasset se confiesa en el minuto 9:55 de su prueba confesional responsable de embestir con su vehículo a la motocicleta, afirmando primero que vio circulando a gran velocidad el vehículo de menor porte y luego indicar haberlo visto solo al momento del impacto y agregar que no iba a más de 60 kms., sin tener tiempo de frenar, lo que implica que venía desatento a la función de manejo y conduciendo a una velocidad no permitida, que queda, además evidenciado por las consecuencias dañosas sobre la humanidad del actor, quien sí transitaba a velocidad normal.
    Alega también que “la derecha” tiene otro sentido que no es que quien circula por izquierda debe parar y aguardar a que el otro vehículo circule, que la prioridad refiere “izquierda” y en este caso no existe izquierda toda vez que ya había pasado gran parte de la calle Rivadavia. Cita fallos que entiende sostienen su postura.
    Finalmente señala que la prioridad de paso no se aplica a la cuestión controvertida en autos, por ser concluyente la declaración del accionado de ser embistente por haber perdido el control de su vehículo e impactando en otro, no habiendo atinado a frenar ante la presencia de la motocicleta que ya estaba casi por concluir el cruce de la calle Rivadavia.
    3. Dije en reciente fallo en tratamiento de la prioridad de paso que otorga la ley a quien circula por la derecha, que es arraigado principio jurídico generado en torno a doctrina legal de la Suprema Corte de Justicia provincial, que el paso preferente del vehículo que circula por la derecha, no está sometido al escrutinio de la aparición simultánea de los móviles en la intersección (v. mi voto en sentencia del 22/5/2025, expte. 95110, RS-29-2025, con cita de la SCBA LP C 123002 S 18/2/2021, cuyo texto completo se encuentra en Juba en línea).
    A lo que es preciso adicionar -también sostuve en esa ocasión- que con arreglo a lo establecido por el artículo 41 de la ley 24.449 (art. 1 de la ley 13.927), todo conductor debe ceder siempre el paso en las encrucijadas al que cruza desde su derecha; y eso implica, sin importar cuánto hubiera avanzado en el cruce, desde que lograr ese adelantamiento sólo dependerá de la mayor velocidad que el conductor haya impuesto a su rodado (además, ver citas de CC0203 LP 118526 RSD-92-15 S 23/6/2015, “Cabrera, Jose Leandro c/ Manolio, Carlos Alberto y otros s/ Daños y Perj. Por uso automot. (c/ les. o muerte) (Sin resp. Est.)”, en Juba sumario B355805; art. 40 de la ley 24.449; art. 1 de la ley 13.927).
    Para más -en similar circunstancia a la de ese caso del 22/5/2025 citado-, no es un signo inequívoco que la motocicleta del actor hubiera estado tan adelantada en el paso de la intersección como asegura en demanda y en los agravios; desde que mirando con detenimiento las fotos o reparando en los detalles brindados por el informe pericial accidentológico agregados a la causa y en la IPP 17-00-001376-17/00 (que tengo a la vista), se advierte que el lugar del impacto no se encuentra en un sitio en que pueda considerarse que ya había “prácticamente” traspasado la calle Rivadavia, sino, más bien, en plena mano de circulación del automóvil conducido por el demandado sobre esa calle (recuérdese que se trata de una arteria de doble circulación), y que el punto de impacto en el automotor se encuentra situado en su parte delantera excéntrica izquierda, lo que torna más razonable todavía deducir -de acuerdo al sentido de circulación de los móviles-, que la motocicleta no se encontraba casi por fuera de la calle Rivadavia. Ver para acreditar esta conclusión el croquis que está a fs. 7/vta. de la IPP de mención, fotografías de fs. 9/10 de la misma causa penal, y pericia de fecha 16/12/2022, respuestas al punto 8.3- (arg. arts. 2 y 3 CCyC, 375, 384, 474 y concs. cód. proc.).
    Por lo demás, sobre la excesiva velocidad que achaca al conductor del Chevrolet Prisma, no sólo no es lo que surge de la pericia ya indicada, en que no se logró establecer las velocidades de ningunos de los rodados (v.punto 5); y, antes bien, por la velocidad calculada con datos de frenada (que se encarga el experto de clarificar que representa la energía disipada en concepto de frenado) solo fue de 18,87 km/h, se aleja la posibilidad de deducir esa excesividad asignada por el apelante, en conclusión que se ve reforzada por la declaración del testigo Etchegaray que en la audiencia de fecha 4/5/2023 declaró que el automotor conducido por Lapasset “no venía fuerte”, “venía normal”. Ni puede extraerse de la confesional prestada por éste en la misma audiencia, en que lo que dice es que “no iba a más de 60” (es decir, venía a menos), pero indicando inmediatamente que “iba despacio”, de lo que se sigue que no ha confesado -como propicia el recurrente- que ha reconocido el exceso de velocidad (arg. arts. 375, 384 y 422 cód. proc.).
    Por último, como también recordé en el precedente del 22/5/2025, y por si fuera necesario, la circunstancia de que un rodado sea embistente no autoriza -por sí solo- a establecer la responsabilidad de su conductor, cuando fue el vehículo embestido el que, al violar la prioridad de paso, se interpuso indebidamente en la marcha de circulación del otro (ver también SCBA LP C 108063 S 9/5/2012, en Juba en línea, fallo completo).
    En fin, los agravios no alcanzan a conmover la conclusión a la que se arribó en la sentencia apelada, y corresponde rechazar la apelación del 23/10/2024 contra la sentencia de fecha 22/10/2024; con costas a la parte apelante vencida (arg. art. 68 cód. proc.) y diferir ahora la resolución sobre los honorarios (arts. 31 y 51 ley 14967).
    VOTO POR LA NEGATIVA
    A LA MISMA CUESTION EL JUEZ SOTO DIJO:
    Adhiero al voto del juez Lettieri (art. 266 del cód. proc.).
    A LA SEGUNDA CUESTION EL JUEZ LETTIERI DIJO:
    Corresponde rechazar la apelación del 23/10/2024 contra la sentencia de fecha 22/10/2024; con costas a la parte apelante vencida (arg. art. 68 cód. proc.) y diferir ahora la resolución sobre los honorarios (arts. 31 y 51 ley 14967).
    TAL MI VOTO.
    A LA MISMA CUESTION EL JUEZ SOTO DIJO:
    Que adhiere al voto emitido en primer término al ser votada esta cuestión.
    CON LO QUE TERMINO EL ACUERDO, DICTANDOSE LA SIGUIENTE:
    S E N T E N C I A
    Por lo que resulta del precedente Acuerdo, la Cámara RESUELVE:
    Rechazar la apelación del 23/10/2024 contra la sentencia de fecha 22/10/2024; con costas a la parte apelante vencida y diferir ahora la resolución sobre los honorarios.
    Regístrese. Notifíquese de acuerdo al art. 10 AC 4013 t.o. AC 4039. Hecho, radíquese electrónicamente en el Juzgado Civil y Comercial n°1 y devuélvase el expediente en soporte papel.
    REFERENCIAS:
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 08:37:19 – SOTO Andres Antonio – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 10:50:32 – LETTIERI Carlos Alberto – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 11:10:49 – QUINTANA Maria Del Valle – AUXILIAR LETRADO
    ‰86èmH#qYLZŠ
    242200774003815744
    CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL Y COMERCIAL – TRENQUE LAUQUEN
    NO CONTIENE ARCHIVOS ADJUNTOS
    Registrado en REGISTRO DE SENTENCIAS el 06/06/2025 11:11:13 hs. bajo el número RS-33-2025 por TL\mariadelvalleccivil.


  • Fecha del Acuerdo: 6/6/2025

    Cámara de Apelación Civil y Comercial Trenque Lauquen
    Juzgado de origen: Juzgado Civil y Comercial n°2

    Autos: “FONTANA CRISTIAN NELSON C/ LOPEZ LUIS ORLANDO S/ COBRO SUMARIO SUMAS DINERO (EXC.ALQUILERES, ETC.)”
    Expte.: -95072-
    En la ciudad de Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, en la fecha según art. 7 del Anexo Único del AC 3975, celebran telemáticamente Acuerdo los jueces de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial, Andrés Antonio Soto y Carlos A. Lettieri, para dictar sentencia en los autos “FONTANA CRISTIAN NELSON C/ LOPEZ LUIS ORLANDO S/ COBRO SUMARIO SUMAS DINERO (EXC.ALQUILERES, ETC.)” (expte. nro. -95072-), de acuerdo al orden de voto que surge del sorteo de fecha 14/4/2025, planteándose las siguientes cuestiones:
    PRIMERA: ¿es procedente la aclaratoria de fecha 3/6/2025 contra la sentencia del 28/5/2025?
    SEGUNDA: ¿qué pronunciamiento corresponde emitir?.
    A LA PRIMERA CUESTION EL JUEZ SOTO DIJO:
    Es correcto lo que se afirma en la aclaratoria bajo tratamiento sobre la confusión de nombres en la sentencia del 28/5/2025, porque el rechazo de la demanda lo es en relación a la interpuesta por Cristian Nelson Fontana contra Luis Orlando López; todo según el escrito de fecha 19/3/2021, su contestación del 18/5/2021 y los agravios del 6/11/2024.
    Por manera que debe admitirse dicha aclaratoria para dejar establecido que en la sentencia de fecha 28/5/2025 se hace lugar a la excepción de falta de legitimación activa opuesta por el demandado Luis Orlando López contra el actor Cristian Nelson Fontana, quien actuó por su derecho (arg. arts. 36.3, 166.2 y 267 último párrafo, cód. proc.).
    En consecuencia, en la sentencia de fecha 28/5/2025:
    La segunda cuestión quedará redactada del siguiente modo: “Corresponde estimar la apelación del 25/3/2024 contra la sentencia de la misma fecha para hacer lugar a la excepción de falta de legitimación activa opuesta el 18/5/2021 y, en consecuencia, rechazar la demanda de Cristian Nelson Fontana contra Luis Orlando López; con costas de ambas instancias al actor vencido y diferimiento ahora de la resolución sobre los honorarios (arts. 68 cód. proc., 31 y 51 ley 14967)”.
    La parte dispositiva quedará redactada del siguiente modo: “Estimar la apelación del 25/3/2024 contra la sentencia de la misma fecha para hacer lugar a la excepción de falta de legitimación activa opuesta el 18/5/2021 y, en consecuencia, rechazar la demanda de Cristian Nelson Fontana contra Luis Orlando López; con costas de ambas instancias al actor vencido y diferimiento ahora de la resolución sobre los honorarios”
    TAL MI VOTO
    A LA MISMA CUESTION EL JUEZ LETTIERI DIJO:
    Adhiero al voto del juez Soto (art. 266 del cód. proc.).
    A LA SEGUNDA CUESTION EL JUEZ SOTO DIJO:
    Corresponde estimar la apelación del 25/3/2024 contra la sentencia de la misma fecha para hacer lugar a la excepción de falta de legitimación activa opuesta el 18/5/2021 y, en consecuencia, rechazar la demanda de Cristian Nelson Fontana contra Luis Orlando López; con costas de ambas instancias al actor vencido y diferimiento ahora de la resolución sobre los honorarios (arts. 68 cód. proc., 31 y 51 ley 14967)
    TAL MI VOTO.
    A LA MISMA CUESTION EL JUEZ LETTIERI DIJO:
    Que adhiere al voto emitido en primer término al ser votada esta cuestión.
    CON LO QUE TERMINO EL ACUERDO, DICTANDOSE LA SIGUIENTE:
    S E N T E N C I A
    Por lo que resulta del precedente Acuerdo, la Cámara RESUELVE:
    Admitir la aclaratoria del 3/6/2025 para dejar establecido que en la sentencia de fecha 28/5/2025:
    1. La segunda cuestión quedará redactada del siguiente modo: “Corresponde estimar la apelación del 25/3/2024 contra la sentencia de la misma fecha para hacer lugar a la excepción de falta de legitimación activa opuesta el 18/5/2021 y, en consecuencia, rechazar la demanda de Cristian Nelson Fontana contra Luis Orlando López; con costas de ambas instancias al actor vencido y diferimiento ahora de la resolución sobre los honorarios (arts. 68 cód. proc., 31 y 51 ley 14967)”.
    2. La parte dispositiva quedará redactada del siguiente modo: “Estimar la apelación del 25/3/2024 contra la sentencia de la misma fecha para hacer lugar a la excepción de falta de legitimación activa opuesta el 18/5/2021 y, en consecuencia, rechazar la demanda de Cristian Nelson Fontana contra Luis Orlando López; con costas de ambas instancias al actor vencido y diferimiento ahora de la resolución sobre los honorarios”
    Regístrese. Notifíquese de acuerdo al art. 10 AC 4013 t.o. AC 4039. Hecho, radíquese electrónicamente en el Juzgado Civil y Comercial n°2.
    REFERENCIAS:
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 08:23:54 – SOTO Andres Antonio – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 10:48:24 – LETTIERI Carlos Alberto – JUEZ
    Funcionario Firmante: 06/06/2025 11:02:04 – QUINTANA Maria Del Valle – AUXILIAR LETRADO
    ‰8/èmH#qTkmŠ
    241500774003815275
    CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL Y COMERCIAL – TRENQUE LAUQUEN
    NO CONTIENE ARCHIVOS ADJUNTOS
    Registrado en REGISTRO DE RESOLUCIONES el 06/06/2025 11:02:20 hs. bajo el número RR-482-2025 por TL\mariadelvalleccivil.


Últimas entradas

Comentarios recientes

No hay comentarios que mostrar.
Archivo
Categorías