{"id":2484,"date":"2013-08-23T15:51:04","date_gmt":"2013-08-23T15:51:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.scba.gov.ar\/camaraciviltrenquelauquen\/?p=2484"},"modified":"2013-08-23T15:51:04","modified_gmt":"2013-08-23T15:51:04","slug":"fecha-del-acuerdo-20-07-13-danos-y-perjuicios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.scba.gov.ar\/camaraciviltrenquelauquen\/2013\/08\/23\/fecha-del-acuerdo-20-07-13-danos-y-perjuicios\/","title":{"rendered":"Fecha del Acuerdo: 20-07-13. Da\u00f1os y perjuicios."},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>C\u00e1mara de Apelaci\u00f3n Civil y Comercial Trenque Lauquen\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span><\/p>\n<p>Juzgado de origen: Juzgado Civil y Comercial 1<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline\">Libro:<\/span> <strong>42<\/strong>&#8211; \/ <span style=\"text-decoration: underline\">Registro:<\/span> 61<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline\">Autos:<\/span><strong> &#8220;RUIZ DIEGO ARMANDO C\/ CASTA\u00d1O, JESUS EMMANUEL Y OTRA S\/ DA\u00d1OS Y PERJ.POR USO AUTOMOT.(C\/LES.O MUERTE)(SIN RESP.EST.)&#8221;<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline\">Expte.:<\/span><strong> -88563-<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En la ciudad de Trenque Lauquen, provincia\u00a0 de\u00a0 Buenos Aires,\u00a0 a\u00a0 los veinte\u00a0 d\u00edas del mes de agosto de dos mil trece, se re\u00fanen en\u00a0 Acuerdo\u00a0 ordinario\u00a0 los jueces\u00a0 de la C\u00e1mara de Apelaci\u00f3n en lo Civil y Comercial,\u00a0 Toribio E. Sosa,\u00a0 Carlos A. Lettieri y Silvia\u00a0 E. Scelzo,\u00a0 para\u00a0 dictar\u00a0 sentencia\u00a0 en\u00a0 los autos <strong>&#8220;RUIZ DIEGO ARMANDO C\/ CASTA\u00d1O, JESUS EMMANUEL Y OTRA S\/ DA\u00d1OS Y PERJ.POR USO AUTOMOT.(C\/LES.O MUERTE)(SIN RESP.EST.)&#8221;<\/strong> (expte. nro. <strong>-88563-<\/strong>), de acuerdo al orden\u00a0 de\u00a0 voto\u00a0 que surge\u00a0 del\u00a0 sorteo\u00a0 de foja 264, plante\u00e1ndose las siguientes cuestiones:<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">PRIMERA<\/span><\/strong>:\u00a0\u00a0 \u00bfSon procedentes las\u00a0\u00a0 apelaciones de\u00a0 fojas 230 y 239?.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">SEGUNDA<\/span><\/strong>: \u00bfQu\u00e9 pronunciamiento corresponde adoptar?.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0<strong>A LA PRIMERA CUESTION EL JUEZ LETTIERI DIJO:<\/strong><\/span><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>1. <\/strong>Relata Diego Armando Ruiz \u2013en lo que al presente ata\u00f1e destacar\u2013 que, el doce de diciembre de 2008, minutos antes de las doce, circulaba en bicicleta por la calle Rivadavia llegando a la calle Berutti, cuando frena porque en esta \u00faltima circulaba un autom\u00f3vil; una vez que pas\u00f3 <em>\u00a0\u201c\u2026se dispuso a retomar la marcha y all\u00ed pudo ver que sobre Arteria Berutti ven\u00eda una camioneta en sentido Oeste hacia Este, mientras que el dicente circulaba en sentido Cardinal Norte a Sur, circulando cerca del cord\u00f3n de la acera\u2026\u201d<\/em>. Sostiene haber visto que el conductor de aquel rodado iba hablando por su celular y que transitaba a alta velocidad; por eso \u00e9l no pudo ni acelerar la marcha ni frenar. Al final \u2013asegura\u2013 es embestido por la pick-up que colisiona con el lado izquierdo del paragolpe la rueda delantera de la bicicleta. Agrega que la bicicleta fue remolcada para, posteriormente, engancharlo de la remera con el mismo paragolpe, golpe\u00e1ndolo en la espalda y arrastr\u00e1ndolo varios metros. Sigue con una representaci\u00f3n de c\u00f3mo qued\u00f3 su cuerpo y culmina la escena narrando de qu\u00e9 manera la camioneta se detuvo por los gritos y ademanes de una vecina a quien, el conductor \u2013bajando la ventanilla y con el celular en la mano\u2013 interrog\u00f3 acerca de lo que pasaba (fs. 54\/vta. de la I.P.P. cuya copia certificada est\u00e1 anexa; fs. 36\/vta.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tan rigurosa explicaci\u00f3n, sin embargo, aloja una inc\u00f3gnita, no resuelta en ese informe que brind\u00f3 el herido a la polic\u00eda: \u00bfpor qu\u00e9 si vio aproximarse a la camioneta por su derecha, cuando se dispuso a retomar la marcha, despu\u00e9s de haber frenado para aguardar el paso de un auto, de todas maneras quiso cruzar, cuando \u2013siguiendo su lectura de los hechos\u2013\u00a0 corr\u00eda adem\u00e1s el albur que el chofer de aquel m\u00f3vil no lo viera?. La pregunta no es inocente, porque quien ten\u00eda prioridad de paso era justamente la Ch\u00e9vrolet que se acerc\u00f3 por su diestra y, a la saz\u00f3n, el deber jur\u00eddico del ciclista era cederle el paso (fs. 91\/93 de la I.P.P., citada; arg. art. 57 de la ley 11.430). Entonces, \u00bfno agreg\u00f3 acaso, con ese proceder, un elemento causal propio, al que ya le estaba reprochando al chofer de la pick-up? (arg. art. 1111 del C\u00f3digo Civil).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cierto que los da\u00f1os en la camioneta y en el biciclo aconsejaron colegir que fue aquella la embistente. Ese factor qued\u00f3 apreciado en la sentencia, para apuntalar la responsabilidad de Casta\u00f1o y no motiv\u00f3 un agravio concreto de la aseguradora apelante (arg. arts. 260 y 261 del C\u00f3d. Proc.). Pero en la revisi\u00f3n del desempe\u00f1o de Ruiz, que aspira eximirse de toda amonestaci\u00f3n por el hecho, no puede sino ingresar al debate por ese atajo, porque al tiempo de tratar su actuaci\u00f3n, no es juicioso dejar de valorar el cuadro total de la conducta de todos los actores, desde una configuraci\u00f3n holista.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En ese traj\u00edn, lo primero que puede observarse es que, como ha sostenido la Suprema Corte, los roles de embistente y embestido no determinan, con su sola comprobaci\u00f3n, la suerte de las responsabilidades. Resultar embestido\u00a0 puede ser consecuencia de haber realizado las acciones id\u00f3neas para interponerse en la l\u00ednea de circulaci\u00f3n de otro veh\u00edculo <strong>\u00a0<\/strong>y, si tal interferencia fue ejecutada por quien ten\u00eda la obligaci\u00f3n de ceder el paso, la probabilidad de acaecimiento del siniestro fue potenciada, resultando precisamente el embestidor quien fue interferido por la conducta il\u00edcita de aquel que, obligado a consentir la marcha, se insert\u00f3 en la circulaci\u00f3n del beneficiario de la prioridad, cuando no deb\u00eda hacerlo (S.C.B.A., Ac 81623, sent. del 8-11-2006, \u201cJim\u00e9nez de Aguirre, Nilda y otro c\/ Guglielmone, Julio G. y otro s\/ Da\u00f1os y perjuicios\u201d, en Juba sumario B28706).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El patr\u00f3n interpretativo de tal preferencia, indica que no otorga al beneficiario una franquicia legal para emprender a su antojo conductas creadoras de riesgos; hip\u00f3tesis\u00a0 en que este beneficiario tornar\u00eda en el detractor de aquel entendimiento vital que la norma sugiere como proyecto convivencial, bajo el dominio del valor seguridad. Mas va parejo con ello, que el principio sentado por las normas que reglan las preferencias en el cruce o convergencias de arterias, no se puede sortear con facilismo, acudiendo a la simple noci\u00f3n de embestido, para licuar el equilibrado juego de expectativas mutuas que aquella regla despierta en sus destinatarios. En su lugar, como se hace en la especie, es discreto marcar los deberes de actuaci\u00f3n de cada parte, para desentra\u00f1ar por ese sendero, el sentido tanto de quien invoc\u00f3 la preferencia de paso en su beneficio, como de quien debi\u00e9ndole respeto pretendi\u00f3 neutralizarla, para salvarse del rega\u00f1o\u00a0 (S.C.B.A., Ac 81623, cit.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya se ha puntualizado la imprudencia de Ruiz quien, sabedor del acercamiento de la camioneta por su derecha y en las condiciones de conducci\u00f3n que atribuye a Casta\u00f1o, igual eligi\u00f3 abordar el cruce cuando le tocaba esperar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No obstante, se ha afirmado -en seguro af\u00e1n de cancelarla-, por un lado que el chofer de la\u00a0 Chevrolet fren\u00f3, perplejo, porque una vecina intervino grit\u00e1ndole y haciendo ademanes, sin reparar que arrastraba el cuerpo de la v\u00edctima: y paralelamente, por el otro, que practic\u00f3 una violenta frenada, dejando en el asfalto una huella de ocho metros, como pauta demostrativa de la elevada velocidad de la camioneta (fs. 54\/vta. de la I.P.P. cit.: fs. 36\/vta., segundo p\u00e1rrafo).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pues bien, desde el centro de la escena de quien dej\u00f3 patente el quebrantamiento de aquella prioridad,\u00a0 ninguno de estos antecedentes, llegaron a ser confirmados por alguna prueba fidedigna que lo favoreciera\u00a0 (arg. art. 375 del C\u00f3d. Prtoc.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En efecto, tocante al primario, no form\u00f3 parte siquiera del interrogatorio preparado para los testigos (fs. 155). Ende, ninguno de ellos se expidi\u00f3 al respecto (fs. 157\/159; arg. arts. 384 y 456 del C\u00f3d. Proc.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De cara al segundo, la afirmaci\u00f3n sobre la frenada es extra\u00f1a a la versi\u00f3n que la v\u00edctima proporcion\u00f3 en un comienzo, no fue confirmada por la exploraci\u00f3n policial del lugar donde se produjo el accidente y ni siquiera despierta la atenci\u00f3n al echar una mirada a las fotograf\u00edas que delatan el lugar del choque (fs. 7\/8 de la I.P.P., mencionada; fs. 23, 24; arg. art. 384 del C\u00f3d. Proc.). No tonifican el convencimiento los testimonios de Carta y Scarpelli, que mencionan el rastro, porque los desautoriza la impresi\u00f3n que causan las tomas fotogr\u00e1ficas referidas, la falta de constataci\u00f3n policial y su disonancia con la liminar declaraci\u00f3n de Ruiz en la instrucci\u00f3n, para quien -como fue dicho- Casta\u00f1o fren\u00f3 reci\u00e9n cuando una vecina con gritos y ademanes lo alert\u00f3 de lo que suced\u00eda (fs. fs. 54\/vta. de tal expediente).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con relaci\u00f3n a la velocidad, la pericia accidentol\u00f3gica rendida en la I.P.P. no cont\u00f3 con variables para determinarla (fs. 91\/93, de la misma actuaci\u00f3n). Cuanto a los testigos, Narv\u00e1ez nada sabe; Carta, no la puede precisar; Scarpelli tampoco. Y aunque estos dos \u00faltimos hablan de la impronta de una frenada, la referencia pierde credibilidad, seg\u00fan se ha fundado, por la falta de respaldo en otros elementos directos de prueba (arg. arts. 384 y 456 del C\u00f3d. Proc.). \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En consonancia, no se conjuga con el escrutinio de la causa que precede, dispensar -como postula la actora-, s\u00f3lo por los mismo factores que re\u00fane la sentencia de primera instancia, mayor participaci\u00f3n causal a la\u00a0 pick-up que la all\u00ed consignada (fs. 219 y 246\/vta.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por manera que, privado de disminuirla y aumentar la de Ruiz, porque la aseguradora opt\u00f3 por no reclamar al respecto en su recurso, s\u00f3lo resta desestimar la apelaci\u00f3n articulada por \u00e9ste para que el porcentaje de concausalidad que se le asign\u00f3 en el fallo, fuera reducido (arg. arts. 1111 y 1113, segunda parte, \u201cin fine\u201d, del C\u00f3digo Civil; arts. 260, 261, 384, 456 y concs. del C\u00f3d. Proc.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>2. <\/strong>Para desestimar el da\u00f1o f\u00edsico, el<em> a quo<\/em>, acude a la doctrina de los autos \u201cPascual, Patricio c\/ S\u00e1nchez Wrba, Diego O. s\/ Da\u00f1os y perjuicios\u201d, fallado por esta alzada el cuatro de diciembre de dos mil doce, donde fue planteado el tema del reconocimiento o no de tal rubro, admitido en la ocasi\u00f3n por la sentencia apelada.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dijo entonces el juez Sosa: \u201cNinguno de los preceptos citados por el juez da lugar claramente a una indemnizaci\u00f3n como la fijada: el art. 1068 brinda el concepto de \u201cda\u00f1o\u201d, el art. 1083 aboga por su \u201creparaci\u00f3n integral\u201d y, espec\u00edficamente, el art. 1086 edicta: <em>\u201cSi el delito fuere de heridas u ofensas f\u00edsicas, la indemnizaci\u00f3n consistir\u00e1 en el pago de todos los gastos de curaci\u00f3n y convalecencia del ofendido, y de todas las ganancias que \u00e9ste dej\u00f3 de hacer hasta el d\u00eda de su completo restablecimiento\u201d\u201d. <\/em>Y bien, continu\u00f3 diciendo el magistrado, \u201cel delito en el caso fue precisamente el de heridas u ofensas f\u00edsicas, y, como se observa, entre los menoscabos reparables seg\u00fan la norma espec\u00edfica, no figura el supuesto derecho a conservar ileso o intacto el propio cuerpo, aspecto que s\u00ed podr\u00eda encuadrar en el marco de otros da\u00f1os como la incapacidad sobreviviente\u2026 o como da\u00f1o moral\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En definitiva no se trata de si se probaron o no lesiones o heridas, no se trata de si se apreciaron o no las probanzas rendidas al respecto, sino que el rengl\u00f3n indemnizatorio pretendido no aparece autorizado por norma alguna. Argumentaci\u00f3n que al recurrente no logra confutar, evocando alguna que s\u00ed lo haga y de por tierra con el precedente que abona la decisi\u00f3n en crisis (arg. arts. 260 y 261 del C\u00f3d. Proc.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por estos fundamentos, tal como fue postulado en la demanda, este da\u00f1o f\u00edsico no puede ser admitido. Su reparaci\u00f3n en la \u00f3rbita del da\u00f1o moral pretendida por la v\u00edctima, ser\u00e1 sometido a tratamiento m\u00e1s adelante. Y a lo que all\u00ed se diga se remite a la actora.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>3. <\/strong>En torno a la lesi\u00f3n est\u00e9tica, ha dicho la Suprema Corte que constituye un da\u00f1o material en la medida en que influya sobre las posibilidades econ\u00f3micas del damnificado o lo afecte en sus actividades sociales proyect\u00e1ndose sobre su vida personal (conf. Ac. 67.778, sent. de 15-XII-1999; C. 93.144, sent. de 9-VI-2010), sin perjuicio claro est\u00e1 de su valoraci\u00f3n al justipreciar el da\u00f1o moral padecido por la v\u00edctima (conf. causa C. 102.588, sent. de 25-II-2009).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Concretamente,\u00a0 si bien puede predicarse la autonom\u00eda conceptual que poseen las lesiones a la integridad del aspecto o identidad corp\u00f3rea del sujeto (denominado &#8220;da\u00f1o est\u00e9tico&#8221;), a los fines indemnizatorios la lesi\u00f3n est\u00e9tica -por regla- no constituye un <em>tertium genus<\/em> que deba repararse en forma aut\u00f3noma, particularizada e independiente del da\u00f1o patrimonial y del da\u00f1o moral. Pues tal pr\u00e1ctica puede llevar a una inadmisible doble indemnizaci\u00f3n (S.C.B.A., C 108063, sent. del 9-5-2012 , \u201cPalamara, Cosme y otro c\/ Ferreira, Marcelo s\/ Da\u00f1os y perjuicios\u201d, en Juba sumario B3902049).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pues bien, esa autonom\u00eda conceptual, abstracta, no se ha materializado en la especie. Nada indica el escrito liminar, acerca de que las cicatrices de suturas se\u00f1aladas en la demanda, aun visibles, se proyecten como una\u00a0 contingencia patrimonial en la v\u00edctima. En todo caso se se\u00f1ala que generan verg\u00fcenza (fs. 40, segundo p\u00e1rrafo; arg. arts. 34 inc. 4 y 163 inc. 6 del C\u00f3d. Proc.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>En esos t\u00e9rminos, es claro que la \u00fanica posibilidad es considerar su incidencia en la composici\u00f3n del da\u00f1o moral, tal como fue propuesto en la sentencia apelada.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>4. <\/strong>El perjuicio psicol\u00f3gico fue desestimado por el juez anterior. Pero esto no conform\u00f3 a la actora quien apuntala su embate haciendo eje en el informe de la perito psic\u00f3loga (fs. 248).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aunque de inmediato se nota que ha tomado del dictamen, con error, la parcela en que la experta da cuenta del material recolectado en la anamnesis (fs. 173\/vta.). Cuando el aporte demostrativo que en juicio forjan los peritos, es el fundado en los conocimientos cient\u00edficos, art\u00edsticos o pr\u00e1cticos, ajenos al saber com\u00fan <strong>\u00a0<\/strong>y\u00a0 jur\u00eddico, que ellos poseen, por raz\u00f3n de los cuales informan sobre los hechos percibidos o deducidos, sus efectos, sus causas y el juicio que los mismos les merecen, a objeto de que, sobre tales bases, pueda formarse convicci\u00f3n acerca de los mismos (S.C.B.A., B 52821, sent. 1-6-2011, \u201cConyca S.A. (su quiebra) y Vesaka S.A. c\/ Provincia de Buenos Aires (OSBA) s\/ Demanda contencioso\u201d, en Juba sumario B21476). Pero no, desde luego, aquel originado en la simple reproducci\u00f3n de las manifestaciones formuladas por el peritado, sobre las que trabaj\u00f3 el t\u00e9cnico (arg. art. 474 del C\u00f3d. Proc.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La advertencia vale, porque lo que la psic\u00f3loga tributa a la causa, no es aquello que extrajo quien apela, sino el concepto\u00a0 que al momento de la evaluaci\u00f3n psicol\u00f3gica no se encontraron en la bater\u00eda de test, indicadores que reflejen menoscabo en la calidad de vida del actor, como consecuencia del hecho da\u00f1oso. As\u00ed como su conclusi\u00f3n cuanto a que, el accidente sufrido, no produjo alteraciones permanentes en la vida familiar, laboral, educativa o social de Ruiz. Al extremo que resigna hablar de da\u00f1o ps\u00edquico (fs. 174\/vta.; arg. arts. 384 y 474 del C\u00f3d. Proc.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por consecuencia, si este da\u00f1o alegado no existi\u00f3 -al menos para el proceso- por cierto que no puede contemplarse como tal ni siquiera dentro del rengl\u00f3n referido al da\u00f1o moral (arg. arts. 1067, 1068 y concs. del C\u00f3digo Civil; arg. arts. 384 y 474 del C\u00f3d. Proc.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>5. <\/strong>Llegado el turno al da\u00f1o moral, inaugura su tratamiento el anuncio que se aplicar\u00e1 un criterio de amplia tolerancia, para apreciar la idoneidad de la expresi\u00f3n de agravios del actor, con la finalidad de cobijar la garant\u00eda de defensa en juicio. Por manera que si comete en cierto grado con las exigencias t\u00e9cnicas, podr\u00e1 estimarse que la carga procesal de fundar concreta y razonadamente\u00a0 se ha consumado, aun con el m\u00ednimo de pericia requerido en materia recursiva (arg. art. 18 de la Constituci\u00f3n Nacional; art. 15 de la Constituci\u00f3n Provincial; arg. art. 260 del C\u00f3d. Proc.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sujeto a ese postulado, es viable hallar un ataque al resarcimiento que enjuga este perjuicio, en un estilo no encomiable, dentro de aquel tramo del escrito, donde postula que la descartada indemnizaci\u00f3n por el da\u00f1o f\u00edsico se refleje en la asignada al perjuicio espiritual, en un ochenta por ciento del monto pretendido (fs. 247.C). O acaso, en aquel otro donde arguye que las partidas sometidas a su estudio tendr\u00edan lugar en la zona de este menoscabo, en las escalas sugeridas (fs. 248\/vta., \u201cin capite\u201d ). Al menos, para dar p\u00e1bulo al juicio sobre la entidad resarcitoria del monto fijado, en conexi\u00f3n con las particularidades del asunto.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sin olvido -claro est\u00e1- que, de su parte, la aseguradora tambi\u00e9n se alz\u00f3 contra la indemnizaci\u00f3n otorgada por este t\u00edtulo, estim\u00e1ndola excesiva (fs. 254\/vta.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con esos m\u00e1rgenes de calificaci\u00f3n que dispensan los agravios de ambos contendientes, es primordial y atinado, detenerse en los trances que debi\u00f3 franquear Ruiz, con motivo del accidente, para calibrar su reflejo en la cuantificaci\u00f3n de este reclamo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se detallan en la sentencia, con remisi\u00f3n al resumen de la historia cl\u00ednica y a los comentarios de la perito psic\u00f3loga\u00a0 (fs. 221\/vta.). Pero, teniendo en cuenta la escasa edad del ni\u00f1o cuando fue afectado -diecis\u00e9is a\u00f1os- el lapso de internaci\u00f3n, la ciruj\u00eda laparosc\u00f3pica a la que fue sometido en raz\u00f3n de la rotura del bazo, sumado a los cuidados especiales que debi\u00f3 afrontar para evitar complicaciones, convencen que el monto asignado antes que excesivo, parece mas bien escaso (fs. 254, I, segundo p\u00e1rrafo).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por ello, el resarcimiento debe ser incrementado. Y con tal designio, la suma de $ 22.000\u00a0 que fue solicitada en la demanda, se presenta discreta (fs. 40\/vta.). Aunque a dicha cifra habr\u00e1 de descont\u00e1rsele el veinte por ciento imputado al aporte causal de Ruiz, que no se contempl\u00f3 al pedirla. De modo que con ese descuento, el monto para resarcir este perjuicio queda determinado en <strong>$ 16.000<\/strong> (arg. art. 1078 del C\u00f3digo Civil; arg. arts. 165 y concs. del C\u00f3d. Proc.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>7. <\/strong>No puede descartarse que m\u00e1s temprano que tarde, la Suprema Corte de Justicia de esta Provincia decida ofrecer una mudanza de su doctrina legal definida en torno a la aplicaci\u00f3n de la tasa pasiva para los intereses que devengan las indemnizaciones en supuestos de da\u00f1os y perjuicios.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero mientras esa alteraci\u00f3n no se concrete es constitucionalmente obligatorio para los jueces de esta Provincia el atenerse a la doctrina legal emanada de su Tribunal cimero (arg. art. 161.3.1. de la Constituci\u00f3n de la Provincia de Buenos Aires).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la \u00faltima versi\u00f3n que dejan ver los sumarios de fallos (base Juba), se obtiene que: <em>\u201cCorresponde rechazar el agravio que controvierte la tasa de inter\u00e9s aplicable al monto indemnizatorio reconocido, en tanto corresponde seguir el criterio establecido -por decisi\u00f3n de la mayor\u00eda- por esta Suprema Corte, en las causas C. 101.774, &#8220;Ponce&#8221; y L. 94.446, &#8220;Ginossi&#8221; (ambas sentencias del 21-X-2009), seg\u00fan el cual, a partir del 1\u00b0 de abril de 1991, seg\u00fan el cual, los intereses moratorios deben ser liquidados exclusivamente sobre el capital (art. 623, C\u00f3digo Civil) con arreglo a la tasa que pague el Banco de la Provincia de Buenos Aires en sus dep\u00f3sitos a treinta d\u00edas, vigente al inicio de cada uno de los per\u00edodos comprendidos y, por aquellos d\u00edas que no alcancen a cubrir el lapso se\u00f1alado, el c\u00e1lculo ser\u00e1 diario con igual tasa (cfr. arts. 7 y 10, ley 23.928 modificada por ley 25.561; 622, C\u00f3digo Civil)<\/em>\u201d (S.C.B.A., C 112393, snet. del 2-5-2013, \u201cAllamano de Rivada, Marta y otros c\/ Tapia de Carrera, Alcira y otros s\/ Da\u00f1os y perjuicios\u201d, en Juba sumario B39033676).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En consonancia, sin margen para decidir de modo discordante -por lo precedentemente dicho- los argumentos de la actora, que pugna por aplicaci\u00f3n de la tasa activa, sin desmerecer su seriedad, razonabilidad y calado, por ahora no pueden ser atendidos (fs. 248\/vta.; arg. arts\u00a0 161.3 inc. a de la Constituci\u00f3n Nacional; arg. arts. 278 y 279 del C\u00f3d. Proc.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>8. <\/strong>Con el alcance fruto de cuanto ha sido dicho, se admite el recurso de fojas 239. Cuanto al de fojas 230, se lo desestima totalmente.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong><span style=\"text-decoration: underline\">ASI LO VOTO.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">A LA MISMA CUESTION \u00a0JUEZ SOSA \u00a0\u00a0DIJO<\/span><\/strong>:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Que por compartir sus fundamentos, adhiere al voto que antecede.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">A LA MISMA CUESTION LA JUEZA SCELZO DIJO<\/span><\/strong>:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Que por compartir sus fundamentos adhiere al voto emitido en primer t\u00e9rmino.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">A LA\u00a0 SEGUNDA\u00a0 CUESTION<\/span><\/strong><span style=\"text-decoration: underline\"> <strong>EL JUEZ LETTIER<\/strong>I <strong>DIJO<\/strong>:<\/span><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Corresponde:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1. Estimar el recurso de foja 239, con costas por su orden atento el \u00e9xito parcial obtenido (arg. art. 68 2\u00b0 p\u00e1rr. C\u00f3d. Proc.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2. Desestimar la apelaci\u00f3n de foja 230, con costas a la parte apelante (art. 68 c\u00f3d. cit.).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con diferimiento aqu\u00ed de la resoluci\u00f3n sobre honorarios (arts. 51 y 31 d-ley 8904\/77).<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <span style=\"text-decoration: underline\">TAL MI VOTO<\/span><\/strong>.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">A LA MISMA CUESTION EL JUEZ SOSA\u00a0 DIJO<\/span><\/strong>:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Que adhiere al voto que antecede.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">A LA MISMA CUESTION \u00a0LA JUEZA SCELZO DIJO<\/span><\/strong>:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Que adhiere al voto emitido en primer t\u00e9rmino al ser votada esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>CON\u00a0 LO QUE TERMINO EL ACUERDO, DICTANDOSE LA SIGUIENTE:<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <span style=\"text-decoration: underline\">S E N T E N C I A<\/span><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por\u00a0 lo que resulta del precedente Acuerdo, la C\u00e1mara <strong><span style=\"text-decoration: underline\">RESUELVE<\/span><\/strong>:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1. Estimar el recurso de foja 239, con costas por su orden atento el \u00e9xito parcial obtenido.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2. Desestimar la apelaci\u00f3n de foja 230, con costas a la parte apelante.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3. Diferir aqu\u00ed la resoluci\u00f3n sobre honorarios.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Reg\u00edstrese.\u00a0 Notif\u00edquese\u00a0\u00a0 seg\u00fan\u00a0\u00a0 corresponda (arts. 133, 135 inc. 12 y 249 \u00falt. p\u00e1rr. CPCC). Hecho, devu\u00e9lvase.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 Toribio E. Sosa<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Juez<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Carlos A. Lettieri<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Juez<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Silvia E. Scelzo<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Jueza<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Juan Manuel Garc\u00eda<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Secretar\u00eda<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; C\u00e1mara de Apelaci\u00f3n Civil y Comercial Trenque Lauquen\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Juzgado de origen: Juzgado Civil y Comercial 1 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Libro: 42&#8211; \/ Registro: 61 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Autos: &#8220;RUIZ DIEGO ARMANDO C\/ CASTA\u00d1O, JESUS EMMANUEL Y OTRA S\/ DA\u00d1OS Y PERJ.POR USO AUTOMOT.(C\/LES.O MUERTE)(SIN RESP.EST.)&#8221; Expte.: -88563- \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la ciudad de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2484","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.scba.gov.ar\/camaraciviltrenquelauquen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2484","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.scba.gov.ar\/camaraciviltrenquelauquen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.scba.gov.ar\/camaraciviltrenquelauquen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.scba.gov.ar\/camaraciviltrenquelauquen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.scba.gov.ar\/camaraciviltrenquelauquen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2484"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.scba.gov.ar\/camaraciviltrenquelauquen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2484\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.scba.gov.ar\/camaraciviltrenquelauquen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2484"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.scba.gov.ar\/camaraciviltrenquelauquen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2484"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.scba.gov.ar\/camaraciviltrenquelauquen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2484"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}